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PURAS COSAS MARAVILLOSAS: Una obra para reconectar



Por Óscar Ramírez Maldonado, Fotos: Paulina Chávez/ Que llueva cuando hay sol. Que las cosas salgan tal como las imaginamos. Las tardes con los amigos. Conocer a una persona y sentir que la conoces desde hace mucho tiempo. Pasar la noche en vela con alguien, escuchando música, bailando y tomando vino. La certeza de que ciertas cosas, por malas que sean, finalmente quedarán atrás. Éstas podrían ser algunas de las entradas que yo incluiría en mi lista de cosas maravillosas. Esas cosas que hacen que esta vida valga la pena.

Éste es precisamente el tema de la obra Puras cosas maravillosas, éste, y el tema de la depresión, pero abordada desde un punto de vista divertido y lleno de esperanza. El protagonista nos cuenta su historia y nos platica sobre la lista que, siendo niño, inició pensando que podría salvar a su madre. Una lista que lo acompañó durante toda su vida y fue creciendo con él.

Al ver el nuevo montaje de Puras cosas maravillosas, interpretada por Pablo Perroni y dirigida por Sebastián Sánchez Amunátegui, uno no puede evitar pensar que una lista así podría haber sido muy útil en ciertos momentos de la vida. Momentos muy puntuales en los que una herramienta como ésta nos podría haber ayudado a manejarnos mejor.

Uno de esos momentos es el que atravesamos. La pandemia que hemos transitado ha sido un balde de agua fría para muchos de nosotros. El comenzar a salir de nueva cuenta al mundo es una tarea complicada después de tantos meses. Sin embargo, para fortuna de nosotros, también va regresando el teatro. El teatro tiene esa cualidad terapéutica que sana. Y puestas en escena como Puras cosas maravillosas son perfectas para este momento en el que todos buscamos reconectar y sentir, ver desde otra perspectiva todo lo que hemos vivido en el último año.

El texto, de Duncan Macmillan y Johnny Donahoe, que nos presentan Amunátegui y Perroni con un montaje realizado para poder cumplir con las medidas sanitarias y de sana distancia que se requieren, conecta fuertemente con el público. Se siente en la audiencia esa necesidad de comunión postergada durante meses. La nueva propuesta y el trazo logran mantener plenamente la interacción con el público, que es parte fundamental para esta obra.

Puras cosas maravillosas

Con esta nueva propuesta no son necesarios demasiados elementos en el escenario para que el público se involucre. Unos cuantos objetos sirven al protagonista para llevarnos por un viaje, por una búsqueda de sentido que nos toca de alguna u otra manera.

Después de más de cuatro años -que era lo que llevaba en cartelera la obra antes del cierre de los teatros- Perroni conoce el texto a la perfección. Sin embargo, después de más de un año de receso obligado, el actor parece que al reencontrarse con el texto descubre otras cosas y perspectivas en él. Estamos ante la misma obra, pero de alguna manera ha cambiado; es verdad que ninguna obra es la misma cuando volvemos a verla, pero en este caso es indudable que ha ganado y se ha transformado, todos lo hemos hecho.

Los elementos en el montaje son los que deben estar y ahí la música es fundamental. Es un plus en este montaje, nos lleva por diversos géneros: predominantemente jazz, pero también algo de soul, rock y funk. Tiende puentes entre las historias y ayuda a darles forma. El trabajo del director y el intérprete en este sentido se siente. Música, iluminación y actuación se juntan en una especie de coreografía que permite la entrada precisa de cada melodía dentro de la historia.

El espectador puede esperar (además de un entorno que lo hace sentir seguro) un montaje bien cuidado y emotivo. Una obra que vale la pena ver y disfrutar en este periodo de reapertura de los espacios teatrales. Es una oportunidad de dejarse llevar, de reevaluar esas pequeñas cosas que muchas veces damos por sentadas, de mirar de frente esos recuerdos que muchas veces decidimos tomar como un lastre y no como un impulso vital. Es, en resumidas cuentas, una oportunidad de mirarnos de frente a nosotros mismos y a los otros; de aceptar que a veces podemos no estar bien, pero siempre estarán esas cosas maravillosas ahí afuera.

Puras cosas maravillosas se presenta en el Teatro Milán, la traducción corre a cargo de Pilar Ixquic Mata y la iluminación es de Isaías Martínez. Aquí puedes consultar toda la información de la obra.

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