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Mañana maldecirán mi nombre, academia y experimentación



manana-maldeciran-mi-nombrePor Luis Santillán / La crítica teatral nunca podrá ser lo que valide o no la propuesta escénica, aspira a ser un detonante de reflexión, el espacio que propicie el diálogo entre los creadores y los consumidores. Implica un frágil equilibrio entre lo objetivo y lo subjetivo; lo objetivo en tanto que los elementos que entran en juego para ser considerado en la reflexión únicamente pueden ser aquellos que contiene el objeto mismo, la propuesta escénica; lo subjetivo surge a partir de reconocer que una de las características esenciales del fenómeno es el acto en vivo, con todos los incidentes y accidentes que conlleve su ejecución y sólo una función es la base de la argumentación.

La crítica nunca debe ser complaciente, porque de ser así, se convierte en una reseña que capta la experiencia sin reflexionar en los procesos, recursos, técnica y herramienta que hacen posible el hecho escénico.

Hay ocasiones donde la crítica entra en territorios muy inciertos como en el caso de Mañana maldecirán mi nombre.

El proyecto surge como culminación de un proceso académico (la Maestría en Dirección escénica de la Escuela Nacional de Arte Teatral). El director Roberto Eslava convoca a la dramaturga Lucía Leonor Enríquez para tener una estructura y así realizar la puesta en escena. En resumen la constante es un desequilibrio involuntario, tanto a nivel actoral, como en construcción de la puesta en escena. Es evidente el deseo de experimentación que le interesa al director, totalmente válido como un trabajo que plasma los conocimientos adquiridos en la maestría, pero como oferta teatral es cuestionable en tanto que no se advierte al espectador que va presenciar un “experimento”.

El teatro se alimenta de los experimentos, sólo que la mayoría de las veces lo que se ofrece al consumidor son las resultantes (fallidas o no) y, cuando no es el caso, debería advertírsele. Como dice el dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra, si los andamios de la construcción se ven, hay un problema.

El piso para cimentar la argumentación sobre Mañana maldecirán mi nombre es inestable. Si se observa como “experimento” hay hallazgos interesantes y propositivos, si se observa como una puesta en escena hay defectos e inconsistencias. ¿La dirección de escena es acertada en tanto la lectura que propone la propuesta? No hay respuesta posible porque no hay un fin compartido. Si lo que busca el director sólo es que el público “viva” una experiencia no direccionada, si lo que busca es que el público “se invente” lo que quiera de la propuesta porque no se está “contando” algo concreto, ¿para qué cursar una maestría en dirección?

Tanto Pilar Couto como Anna Cristina Ross realizan un trabajo actoral bastante bueno, ambas poseen una fuerza magnética hacia lo que realizan en la escena, matizan los estados emotivos acorde a la situación en la que están sus personajes. Logran que cada uno de los fragmentos donde intervienen sean gratificantes gracias a lo línea emotiva que exponen.

Las partes de mayor acierto de la puesta en escena están donde el trabajo corporal es el detonante y razón de ser del fragmento, y es gracias a Pilar Couto que eso no se convierte en sólo un momento impresionante de lo que es capaz de hacer un actor entrenado, sino que lo dimensiona a un lenguaje donde el trabajo físico es el vehículo de los estados del personaje.

“Muchos mañana maldecirán mi nombre” es una frase atribuida a Hitler, quizá es el alimento para el título de la puesta en escena, al final del día de poco importa porque muchas de las posibilidades, de lo que proponía el material de exploración, de lo convocado por Roberto Eslava se queda en una impresión que, salvo el trabajo de Cuoto y Ross, al poco tiempo se esfuma.

Si la tendencia del teatro, aquello que desean lograr los creadores, es sólo propiciar una experiencia, quizá para los consumidores sea más estimulante acudir a una degustación de comida molecular.

Mañana maldecirán mi nombre es una propuesta anclada y estancada en el “experimento”, sin embargo, hay una chispa, un campo (el concierto dramático) que hay que presenciar.

Para más información del montaje (dirección, horarios, elenco) haz click aquí.

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