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ESPERANDO A GODOT: Lo que no sabemos es que Godot no existe



Foto: Roberto Sosa

Por Roberto Sosa/ ¿Esperando a Dios…? O esperar que alguien llegue, que algo suceda…esperar que la vida pase. Godot es el protagonista, pero nunca llega, no aparece en la escena, no existe. Vladimir y Estragón esperan en medio del aburrimiento, sin saber qué hacer, repitiendo frases y repitiéndose a sí mismos. Dos vagabundos representan el sin sentido, el vacío existencial; los dos personifican la incongruencia entre el pensamiento y los hechos.

La obra se desarrolla sobre un escenario desnudo y vacío, semejante al pensamiento de los dos erráticos personajes. Encerrados en su determinación, no se mueven del lugar; en su interminable espera está la razón de su magra existencia. En el sitio aparecen el cruel Pozzo y su esclavo Lucky. Pozzo simboliza la crueldad del hombre con sus semejantes, mientras que Lucky, en inglés “afortunado”, personifica lo contrario, una incongruencia más de la obra.

De Samuel Beckett, Esperando a Godot es la cima del teatro del absurdo. Para los especialistas el término absurdo es inapropiado, mal calificado; se dice que los que no entendían lo que veían en este tipo de obras, lo nombraron absurdo. Ilógico, sin secuencia dramática, con diálogos repetitivos e intrascendentes. Es teatro que a través del humor, construye atmósferas oníricas con escenas incoherentes, disparatadas e irracionales.

En esta aparente fútil experiencia teatral, Beckett va más allá; se trata de un discurso escénico existencialista, corriente filosófica que analiza la condición humana, la libertad, sus emociones y el significado de la vida. Cuestiona a la sociedad y al hombre. El dramaturgo indaga cuál es orden, la autonomía y la justicia; las escenas son una aproximación a una realidad ambigua, inasible y decepcionante.

La obra se representa con frecuencia en diferentes escenarios en el mundo (nos comentaba un actor que la obra se está presentando en Nueva York como un musical). Hace poco tiempo, el maestro José Caballero la llevó a la escena con un elenco de actores jóvenes; desde su perspectiva, hoy en día la juventud vive sin esperanza, esperando que algo cambie o que algo suceda.

Esperando a Godot es ver sobre el escenario cómo somos, esperando es la analogía, esperar a que llegue el amor, un novio (a), un mejor trabajo; esperar a tener un mejor empleo, una oportunidad para crecer en la empresa; esperar que la vida nos de mejores momentos, mejores tiempos… esperar a ser feliz. Lo que no sabemos o no queremos saber es que Godot no existe.

La puesta en escena se presenta con las actuaciones de Jaime Estrada, Gerardo Martínez Pichi, Sergio Acosta, Evaristo Valverde y Andrea Acosta (el director decidió que Andrea y no un joven, es la que entra a escena y expresa: “el señor Godot dice que no vendrá esta noche, que mañana sí”). Excelente trabajo actoral que el público les reconoce de pie al finalizar la función.

La dirección es de José Luis Cruz, quien dirige con inteligencia y conocimiento. Cuenta con el apoyo de Carlos Mendoza en la iluminación y Aine Martelli en el vestuario y attrezzo.

La obra se presenta en el Teatro El Granero, con la producción de la Secretaría de Cultura, Producciones Ollin Kan y Zaro Producciones.

Consulta precios y horarios de la obra, aquí.

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