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ALQUIMIA Y TRANSMUTACIÓN: Todas somos Aldonza



Por Kerim Martínez/ A lo largo de la historia, el teatro ha tenido una labor social que va más allá del simple entretenimiento: ha funcionado como un vehículo con la capacidad de reestructurar a las personas. En ocasiones, el contacto con el arte llega a ser sanador y esto es lo que Arturo Morell –como escritor, productor, director– ha buscado con distintos proyectos generados desde el interior de las prisiones mexicanas.

Desde 2004 ha logrado la participación activa de más de cinco mil personas privadas de la libertad al interior de diez diferentes cárceles con su montaje Un Grito de Libertad que tiene como personaje principal al Quijote. En esta ocasión Morell y la Cía. Teatral de Personas Privadas de la Libertad prepararon una puesta en escena titulada Alquimia y transmutación: Mujeres presas dentro y fuera de una cárcel inspirada en Aldonza Lorenzo (o Dulcinea del Toboso), donde todos los personajes femeninos quieren a toda costa ser ella, tener esa fuerza y gallardía que la caracterizaba en la novela de Miguel de Cervantes.

El montaje llama la atención desde el inicio. Cuando dan la tercera llamada, el público está ubicado en la sala de espera. Una mujer de voz grave y semblante fuerte, que dice pertenecer a otra época, da la introducción al espectáculo y algunas instrucciones que conviene tomar en cuenta. Al poco tiempo se empiezan a escuchar quejidos femeninos desgarradores causando desconcierto en los espectadores que deberán subir al segundo piso y distribuirse por todo el espacio mezclándose con una veintena de mujeres encadenadas y con rasgos de tortura.

Es la noche de San Juan, las chicas sufren y se lamentan por una Iglesia regida por hombres que se ha encargado de perseguirlas y exterminarlas por su naturaleza pecadora de mujeres. Todas empiezan a cantar con una fuerza brutal hasta que la luz se enciende y ellas interrumpen, se da la señal de que las presas deben regresar a sus celdas. La magia se acaba, la audiencia es colocada en sillas y comprende que se encuentra en una prisión donde las reclusas están ensayando una obra de teatro en su tiempo libre.

La historia corre a cargo de seis mujeres, cinco de ellas prisioneras y una que funge como la comandante que pone orden. Lucía, Eréndira, Esther, Aurora e Irma tratan de vencer el tedio a través del teatro; para ellas este medio ha funcionado como un escape a su realidad y cada ensayo se vuelve una forma para gritarle al mundo lo que sienten. Con el transcurrir de la obra, el público se entera de los lazos que las unen y a través de conmovedores monólogos se desvelan los porqués de su estancia en ese lugar.

La mayoría del elenco no tiene estudios profesionales de interpretación, sin embargo, gracias a una dirección puntual, se logra un ensamble altamente energético que indiscutiblemente captura la atención del público (destaca el trabajo de Enedina Desales, Sandra Martínez, y Alejandra Álvarez). Sobresalen como actrices generosas y comprometidas portadoras del mensaje que con urgencia deben dar a una sociedad que las ha hecho a un lado por haberse equivocado: “merecemos otra oportunidad, queremos volver a ser parte de la sociedad”.

El proyecto de Morell lleva casi dos décadas realizándose desde la sociedad civil, pero actualmente cuenta con el apoyo de la Secretaría de Gobierno de la CDMX, donde dirige el Instituto de Reinserción Social. Las mismas obras que se ensayan y se presentan en reclusión, se realizan también en libertad con la finalidad de sensibilizar a las personas que desconocen una experiencia en prisión.

Alquimia y transmutación tiene su propia versión con las reclusas del Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla muy similar a la que se presenta en La Nana de ConArte. Cabe resaltar que este espacio favorece mucho a la representación y con la ayuda de la iluminación traslada al público a un lugar poco convencional en el que la historia fluye y se cuenta correctamente.

Escuchar en una canción las frases “nadie rompió mis alas, ejerzo mi libertad, mi derecho a ser feliz” en voces que acaban de ser liberadas (en muchos casos) resulta algo sumamente emocionante. Todas se entonan con mucho orgullo y con una potencia desgarradora que logra conmover al público y lo hace reflexionar sobre los privilegios que tiene y que a veces da por sentado.

Le quedan pocas funciones al espectáculo, pero la compañía podría extender su temporada en noviembre siempre y cuando en las próximas fechas resulten favorecidos por la afluencia de espectadores. Alquimia y transmutación vale mucho la pena, sin duda se trata de una propuesta única y muy diferente a lo que podemos encontrar en las salas teatrales.

Alquimia y Transmutación: mujeres presas dentro y fuera de una cárcel se presenta los viernes en La Nana (2do. Callejón San Juan de Dios 25, Centro Histórico), consulta horarios, precios y descuentos, aquí.

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2 comentarios sobre “ALQUIMIA Y TRANSMUTACIÓN: Todas somos Aldonza

  1. Guadalupe Fernández.
    Mil gracias querido Director por permitirme ser parte de este gran proyecto en el que me siento más libre que nunca y día con día cambia mi entorno soy inmensamente feliz

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