Por Gina Fierro / Hace poco más de 6 años un nuevo concepto de teatro nació en Madrid, España. Miguel Alcantud pensó que, ante la crisis económica que afectaba tanto a creadores como al público español, una buena idea sería presentar pequeños espectáculos en un espacio no convencional. Así fue como se le ocurrió a este director meter a un grupo de actores a un prostíbulo en el centro de Madrid para que interpretaran obras de apenas 15 minutos que hablaban sobre historias de prostitutas.
Sin pretender mucho más que conservar la calidad en el quehacer teatral, Alcantud invitó a no más de 20 personas a presenciar aquellas micro-piezas, mismas que fueron tomando fama entre los espectadores. Este reconocimiento animó al creador del concepto a establecer un “burdel teatral” dentro de una antigua carnicería; finalmente en 2010, bajo el nombre de Microteatro, decidió crear una licencia de este formato corto y exportarlo a otros lugares del mundo.
Microteatro por Dinero fue la primera producción española que estableció temáticas específicas alrededor de las cuales se crean los montajes de cada temporada. Para Alcantud, la calidad teatral debe ser lo más importante, además de un carácter propio de los espectáculos que se presenten en cada sitio, “en cada ciudad el microteatro tiene que tener una personalidad propia”, ha dicho en entrevista el director para el diario español El País.
Tres años después de la creación del concepto, las microobras llegaron a México con el mismo formato que las madrileñas: montajes de 15 minutos, en 15 metros cuadrados, para 15 espectadores. El nuevo concepto de obras cumplía el propósito de entretener, lograr una cercanía con la escena y generar más públicos. Desde el 2013, Microteatro presenta temporadas con una duración de cinco a siete semanas compuestas por 13 montajes.
En la capital española el concepto de Microteatro se asentó en el centro de la ciudad, donde lo urbano predomina y hay un toque “underground”, según lo describe Alcantud. En la Ciudad de México, el Microteatro se asentó en la céntrica colonia Santa María la Ribera, una zona con una importante historia arquitectónica y cultural, que alberga construcciones emblemáticas como La casa de los mascarones, el Museo del Chopo y el Kiosco Morisco.

“Microteatro es un ejercicio increíble, tanto para los creativos, porque escriben una historia muy contundente en 15 minutos, tanto para los actores porque tienen seis funciones por día”, puntualiza.

Con la llegada de la franquicia a la Ciudad de México, diferentes propuestas de teatro corto e íntimo para el espectador comenzaron a aparecer. “Una vez que abre un Microteatro en un país, se redefine la manera de ver, de hacer teatro y de vivirlo, porque entrar directamente a un escenario en 15 metros cuadrados y ser parte de la historia como espectador es algo muy refrescante, entretenido e innovador”, apunta la directora creativa, Andrea Novelo.
Actualmente Microteatro ha llegado a los estados de Veracruz, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Aguascalientes, San Luis Potosí, Hermosillo y, próximamente, Guanajuato. Los precios que Microteatro ofrece al público son: $70 por obra, más una bebida de cortesía; un combo de 3 obras por $180, más una bebida de cortesía; y un abono general por $650. Además incluye una cartelera infantil, en la que los precios varían, desde $60 por obra, más una bebida de cortesía; y un combo de 3 obras por $160, más una bebida de cortesía.
Teatro en Corto

Con el propósito de abrir más espacios y apoyar el medio en el que se ha mantenido prácticamente toda su vida, Lola Cortés, en conjunto con Paco Lalas y Fernando Lozano, lanzaron una propuesta de pequeño formato en espacios reducidos. Un formato que permitiera al espectador tener una experiencia más cercana a los actores.
De acuerdo con sus fundadores, Teatro en Corto surge con la propuesta de impulsar a nuevos creadores escénicos, así como a los ya consolidados, para lograr una proyección distinta de la que ofrece el teatro convencional. Las instalaciones de Teatro en Corto fueron adaptadas en una casa ubicada en la colonia Nápoles, en la calle de Yosemite #40.
En el 2014, Cortés declaró para elinformador.mx que hubo conflictos con Microteatro, “yo les decía: ‘no, no estamos compitiendo, al contrario, podemos intercambiar: ‘¿qué necesitan ustedes?’ Se trata de abrir espacios a actores, escritores, directores y productores”, apuntó la actriz.
Hoy en día Microteatro y Teatro en Corto no tienen fricción alguna, a pesar de que en algún momento tuvieron algunos roces por cuestiones de derechos de autor. La representante de Microteatro dice a Cartelera de Teatro: “Yo creo que en el arte no hay competencia, porque la esencia es muy significativa, muy importante, y es esencia pura, no hay manera de copiar algo que se hace de corazón, que se hace con un pensamiento personal y un esfuerzo tan real. Sin embargo, creo que lo que representa Teatro Express y Teatro en Corto es justo el éxito de Microteatro y la necesidad por tener más espacios de apertura cultural, tanto para la gente que trabaja en el gremio artístico, como para el público”.
Las temporadas de Teatro en Corto se conforman de nueve obras que duran cuatro semanas en cartelera y a diferencia de Microteatro, las montajes no abordan temáticas específicas por temporada. El formato y la dinámica de los precios al público ha permitido que más personas se acerquen a este tipo de teatro. Así, los espectadores pueden disfrutar de una obra por $70 o adquirir diferentes combos, por ejemplo, de 3 obras por $195 pesos, 6 obras por $360 y 8 obras por $440.
El concepto de Teatro en Corto está dirigido a público adolescente y adulto, sin embargo, las puestas que conforman la cartelera, también incluyen “La hora loca”, que presenta obras con temáticas sólo para adultos con títulos como Catrina hija de poota, Vieja Perversión, Misterios Gozosos, Parry Hotter, Las Paranoicas, Sin huevos no hay paraíso, entre otros.
Los elencos de las producciones están conformados por actores que van tomando presencia en el medio, pero también por aquellos actores que poseen una carrera sólida, por mencionar algunos: Diana Golden, Rosita Pelayo, Edgar Vivar, Luisa Muriel, Violeta Isfel, Fernanda Tapia, Marisol Rivera, Cynthia Klitbo, Lolita Cortés.
Teatro Express

“Llegamos a cumplir el sueño como siempre lo imaginé: un espacio cultural con diversidad de proyectos”, detalla la actriz, que además describe el espacio como un museo, en cuyo interior se haya un espacio dedicado a Silvia Pinal (su madre) y a su trayectoria, que incluye diversos artículos como utilería, vestuarios y muebles.
Actualmente Teatro Express presenta las historias de Edith Piaf, Karen Carpenter, Marilyn Monroe y Elis Regina. Sus precios van de $100 por obra a combos de $320 por 4 obras.
Otra variantes

A diferencia de las anteriores, De la Garza propone un proyecto que se construya a partir de géneros específicos. Con el fin de ofrecer más opciones a los espectadores, las puestas en escena abordarán los géneros de comedia, drama, romance, suspenso o terror, musical, stand up, cabaret, monólogo, nuevo talentos e infantil.
Central de Teatro se instalará en una casa, ubicada en Zamora 165, la cual cuenta con 10 habitaciones en las que se presentará una obra de cada género. La primera temporada se planeaba a principios de este año, pero hasta la fecha la cartelera no se ha definido. Después de cerrar su convocatoria el 28 de septiembre de 2015, la página de Facebook de Central de Teatro anunció: “¡Gracias a todos por sus propuestas! Tenemos mucho por leer pero les tendremos noticias lo antes posible”.

Dentro de esta propuesta, los espectadores pueden elegir lo que quieren ver dentro de un catálogo de opciones que van del teatro, hasta conciertos de jazz, mismos que se adaptan al lugar en el que se presentan.
Lo atractivo del teatro en formato corto: El precio
Lo cierto es que el precio del teatro en corto permite que haya un mayor acceso del público. Los espectadores siempre han buscado acercarse a los actores, algo que no siempre es posible dentro de los grandes teatros, en los cuales se requiere de una mayor inversión para poder acceder a un mejor lugar y encontrarse más cerca del escenario y del elenco.
En el teatro de pequeño formato, los precios -que comienzan a partir de $70- indudablemente enganchan a un público que en algunos casos no asiste al teatro de manera frecuente. Incluso, para muchos, hoy en día ir al teatro se ha convertido en un lujo y más si se trata de un montaje con elencos compuestos por figuras taquilleras o estrellas de televisión.
Ofrecen variedad

Si bien hablamos de una larga lista de microobras que intentan acercarse al público, también hablamos de un gran cúmulo de personas -entre actores, productores, directores, diseñadores, etc.- que rebasan los 1000 participantes. Esta diversidad de repartos se refleja en una variedad de estilos y, por parte de los dramaturgos, en una amplia gama de textos y temáticas qué abordar.
En el hacer

Este tipo de retos impulsan a los actores a buscar formas para reinventar los montajes. El actor Christopher Aguilasocho, quien protagonizó junto a Llabrés la microobra Diana y Bruno, nos platica que este aspecto no representa un obstáculo, sino una ventaja. “Yo creo que cada obra es distinta siempre y, más que un traba, yo lo veo como un beneficio, tener a la gente tan cerca, que pueda ser tan íntima cada situación, abordarlo de una manera y refrescarlo cada 20 minutos”.

¿Microproducción?
Si bien producir teatro conlleva riesgos, el teatro en formato corto también representa desafíos. “Acá lo que pasó es que el director nos sugirió que invirtiéramos el mínimo para poder ganar el mínimo o lo más justo, o sea, que no hiciéramos una inversión gigante que probablemente no íbamos a poder recuperar […] tienes que ir agarrando tus números, que lo que vayas a invertir sea el mínimo, pero que la calidad de lo que estás invirtiendo sea buena”.

“Desde que tú aceptas entrar a Microteatro, sabes que vas a cobrar menos de 70 pesos por una persona. Sabes que vas por el 70% de esos 70 pesos, entonces también sería absurdo decir ‘hay es súper mal pagado’ […] Tienes que ser el doble de creativo y el doble de imaginativo para poder crear procesos y esquemas de producción que te permitan ganar dinero”, detalla Ro Banda.
Mientras que, Juan Carlos Araujo nos comparte su experiencia como productor: “Te puedo decir que Microteatro, para mí como productor, ha sido la mejor escuela que podría haber tenido. Hoy por hoy tengo una obra que estoy co-produciendo en Foro Shakespeare y gran parte de lo que he hecho ahora, ha sido gracias a la escuela de Microteatro, donde nos enfrentamos a todos los problemas de una producción grande, pero de un espacio contenido y muy protegido”.
Los que no comparten este gusto
“Creo que los beneficios sobrepasan, pero de calle, a cualquier problema, defecto, que pueda tener el formato”, subraya el también crítico de teatro Juan Carlos Araujo.
En este punto, encontramos que el gusto por el teatro de formato corto se rompe en géneros, un gusto que muchas veces depende de la forma de hacer microteatro. Como director de obras de largo y pequeño formato, Sebastián Sánchez Amunátegui opina: “Mi experiencia en Microteatro fue buena, yo antes de montar una obra ahí, había ido una sola vez. A mí el formato no me gusta y después de haberlo hecho sigo pensando que no me gusta. Me gustó hacer un microteatro, creo que es una muy buena experiencia. Esto que dicen que ‘hay que hacerlo al menos una vez’, creo que sí. Yo ya lo hice y no lo volvería a hacer”.
Por otro lado, entre el público también se distingue a aquellos que les llama la atención y a quienes prefieren las salas convencionales. Pero, sin duda no todos comparten el apego por este concepto que ha roto los esquemas del teatro en distintas ciudades del mundo como Barcelona, Lima, Valencia, Sevilla, Málaga, Almería, Miami, Buenos Aires y México. Incluso, la inconformidad de cierto público se ha hecho presente de distintas formas en redes sociales y entre la misma comunidad teatral.
“Todas estas diferentes plataformas, medios y demás que atacan y critican al formato creo que está mal porque es igual, es hacer teatro, crear públicos. Hemos logrado traer a muchas escuelas, a muchos alumnos a que vean, gente que nunca en su vida se ha acercado al teatro […] Estamos creando nuevos públicos, estamos generando nuevo público que hoy ve una obra de 15 minutos y mañana, van a ver una de una hora y pasado, van a ver un musical de dos horas y media. ¿Dónde está lo negativo en eso? ¿Dónde está lo negativo en llevar gente al teatro?”, enfatiza Araujo, dramaturgo de la puesta en escena El crimen perfecto.

Para el mismo medio, el escenógrafo expresó: “Hay cosas que no entiendo, por ejemplo, que haya gente muy feliz de hacer y de ver lo que han llamado miniteatro. ¿Qué es eso? Yo no soporto esas cosas. Son vaciladas. Me consta que hay mucha gente a la que le gusta hacer eso, para mí es como entrar a un manicomio donde hay una loca gritando y luego otro loco por allá, nunca se llega a sentir realmente lo que es el teatro”.
Mientras que, Sánchez Amunátegui afirma que “para los actores sí es interesante porque les genera un músculo en el sentido de dar seis funciones al día, cuatro veces a la semana, durante seis o siete semanas, es un muy buen ejercicio”.
Finalmente Andrea Novelo concluye: “Al principio había gente que no creía mucho en el concepto y siempre ha habido esta idea de detractores que dicen que Microteatro no es teatro y finalmente yo creo que sí, el microteatro es teatro, es arte, porque mientras haya algo que haga sentir al espectador, que lo haga reflexionar y que lo alimente emocional y mentalmente, pues corresponde a un arte teatral”.
Habrá quienes disfruten de este modo de hacer teatro, habrá quienes prefieran una gran sala en la cual disfrutar de este arte, sin embargo, el teatro seguirá haciéndose en todos los rincones y en todos los formatos posibles.
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