Por Luis Santillán/ Una mujer ha sido, durante algún tiempo, la imagen publicitaria de una empresa productora de leche, pero una mastectomía cambia su situación laboral; una joven seguidora de los Jefes de Kansas City participa en una campaña patrocinada por esa misma empresa que promete un viaje al Super Bowl, el cual gana con su escultura, sin embargo, que sea mujer anula poder recibir el premio; una ingeniera en alimentos propone un nuevo sistema para mejorar la calidad de vida de las vacas que usa la empresa de leche y un compañero argumenta una serie de despropósitos que conllevan a que ella pierda el empleo, además de ser demandada; esas son las líneas anecdóticas de Women Washing de Sandra Eloísa Hernández.
La autora enlaza, en primer momento, las líneas anecdóticas por medio de la postura constante de la empresa: lanzar campañas publicitarias aparentemente en apoyo a luchas feministas, pero que tan solo son oportunismos comerciales. La trama avanza y el enlace se da por la suma de voluntades para frenar las malas prácticas de la empresa, las afectaciones individuales se suman para una lucha colectiva que implica recurrir al poder de las botargas.
El “womenwashing” consiste en plantear un discurso feminista para mejorar la imagen empresarial sin cambiar realmente las prácticas internas, la farsa con la cual Hernández desarrolla la temática le permite ir más allá de un aspecto empresarial porque logra crear analogías que cuestionan sistemas sociales muy complejos.
El texto juega hábilmente con las situaciones donde la caricaturización de personajes funciona porque refleja comportamientos nocivos. Las protagonistas de cada historia se integran armónicamente en ese mundo fársico, pero sin perder la dimensión que convierte en doloroso el trato que reciben.
MariCarmen Núñez Utrilla es la directora del montaje, su vasta experiencia le permite tener plena conciencia de las variantes rítmicas que requiere el texto, de la partitura emotiva que puede crear, de cómo los contrastes en la creación de personajes van a intensificar la propuesta de la autora. La propuesta de dirección aprovecha las posibilidades de la farsa para tocar al público e incidir en la reflexión sobre las situaciones de la obra.
Susi Estrada, Nattz Landaverde y Alejandra Zapata son las actrices, presentan un óptimo trabajo, cada una desarrolla una línea anecdótica, estableciendo con claridad las características de su personaje. Sus habilidades actorales destacan cuando deben hacer los personajes de comparsa, porque en ellos exploran lo fársico con muy buenos resultados; la creación emotiva la tienen en cada mujer que sufre el maltrato de la empresa, y lo construyen desde la suma emotiva, eso permite que irradien en el espectador.
Aun cuando el trabajo de las tres es bastante sobresaliente, destaca Susi Estrada, lo hace por las distancias que logra con los personajes comparsa, establece comportamientos físicos que enriquecen cada propuesta.
Women Washing es una excelente opción porque la suma de texto, dirección y actuaciones garantizan una obra divertida, de gran manufactura, pero que aborda temas cuya reflexión es indispensable, solo que no desde la imposición sino desde el gozo de empatizar con esas mujeres que deben vestir de vaca para cambiar el mundo.
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Fotos: Luis Santillán












