Hay dos sueños que muchos tuvimos de niños: encontrar al amor de nuestra vida y viajar a la luna. Esta obra nos regala ambos. Una historia entrañable para quienes creemos que sí existe un “juntos para siempre”. Te derretirás de ternura con esta aventura espacial: dos ex que viajan a la luna y, de paso, también a nuestros corazones.
Julia y Pablo se conocieron a los 7 años en la escuela, se hicieron novios en la adolescencia y se casaron a los 20. Hoy están separados, pero deben reencontrarse en un viaje a la luna que compraron cuando aún estaban juntos. A través de saltos en el tiempo descubrimos su relación, su complicidad y esas diferencias que los hacen entrañables.
La obra rescata todo lo que une a dos personas cuando dejan de lado el ego que nos aleja de quienes amamos, de quienes han crecido a nuestro lado. Porque querer hasta la luna es escuchar y acompañar.
Te quiero hasta la luna es una puesta en escena conmovedora que nos recuerda lo hermoso del mundo: que los sueños sí se cumplen y que las relaciones pueden funcionar. Ver a dos personas quererse, ser equipo, compartir códigos y relacionarse con tanta naturalidad es un verdadero regalo. Una obra llena de humor y ternura que te hará sonreír de principio a fin.
El montaje no es solo un viaje espacial: también son saltos en el tiempo que nos llevan a la escuela, a una fiesta adolescente y a una despedida de lo que amamos y dejamos atrás. Con apenas utilería mínima y dos sillas, esta puesta en escena logra mantenernos atentos y entretenidos. Todo esto se acompaña de una escenografía hecha de lunas y música que le añaden un toque especial y hacen aún más divertido el montaje.
Te quiero hasta la luna es mucho más que una comedia romántica: es un viaje íntimo por los recuerdos, los sueños y las segundas oportunidades.
















