El ego de los actores pesó más que la obra misma, y en Cartelera de Teatro nos sentimos obligados a hablar de ello. Desde la última butaca se alcanzaba a ver el caos en el elenco: un borracho en escena, un hombre consumido por los celos, dos actrices interpretando al mismo personaje… en fin, Qué desastre de función.

Lo mejor de todo es que no dejamos de reír ni un instante. Resulta sorprendente ver lo que ocurre en escena y detrás de ella, gracias a un escenario giratorio que nos invita a ser público de los ensayos, de la obra dentro de la obra, y que al girar nos convierte en testigos de los secretos que suceden tras bambalinas.

La obra se divide en tres actos, es decir, en tres partes. La primera muestra los ensayos, los errores y los guiños sobre cómo se relaciona cada integrante, quién está enamorado de quién. En el segundo, todo estalla: celos, ego, vicios, enredos y malos entendidos. Finalmente, la tercera parte cierra el círculo: ya en medio del caos, el elenco ofrece la función y, bueno… ¡qué desastre de función!

Seguramente, si viste La Obra que Sale Mal te preguntarás si esto es un refrito. La respuesta es “no”: esta obra se publicó antes, incluso cuenta con una película protagonizada por Michael Caine. Claro, puedes verla, pero no sin antes visitar Qué desastre de función. Aquí la historia gira en torno al elenco y no tanto a los errores en el escenario.

Una obra para pasarla bien, dejar los problemas fuera y reírnos de un grupo de personas que sufren en escena, pero que aun así deciden que el show debe continuar.

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