Hay personajes que, apenas pisan el escenario, nos conquistan sin remedio. Puede ser por su ternura, su valentía, sus ocurrencias o porque nos recuerdan que, incluso en la ficción, hay historias que se sienten como propias.
Detrás de cada uno, hay intérpretes que les dan vida con tanta entrega que es imposible no salir del teatro pensando en ellos.
Aquí reunimos a siete joyas escénicas —de carne, hueso… y madera— que nos han hecho reír, llorar y suspirar:
Trino — Trino en búsqueda de su poder interior
Trino no es cualquier marioneta, es un pedacito de alma con hilos. La actriz y productora, Paulina Soto Oliver no solo lo manipula, sino que lo acompaña como si fueran uno solo. Juntos nos llevan por un viaje de autodescubrimiento lleno de dulzura, humor y verdad. En cada movimiento, Trino respira, siente y sueña, recordándonos que el poder interior no se encuentra, se construye.
Oggie — Waitress
Oggie llega a la escena como un torbellino de rarezas adorables. Desde su estreno ha sido interpretado por Jonathan Portillo, Dennis y ahora por Bobby Mendoza, quienes logran darle un toque tan genuino y encantador que es imposible no sonreír con cada gesto. Con sus ocurrencias, su amor desbordado y esa torpeza tierna, Oggie nos recuerda que ser uno mismo —sin filtros ni disculpas— es la receta más deliciosa para vivir.
El Canario — La niña, la barca y el canario
El Canario, con su voz y presencia luminosa, se convierte en guía y esperanza. María Penella logra que cada palabra y cada mirada estén llenas de una poesía que acaricia. Su interpretación es un abrazo cálido en medio de la incertidumbre, un canto que invita a volar alto aunque el horizonte parezca incierto.
La Muerte — El hilador
La Muerte se presenta como una figura llena de humor, ironía y humanidad. La interpretación de Marcos Radosh, se traslada al ámbito físico, ya que no hay parlamentos, consigue desarmarnos al combinar ligereza y profundidad, haciendo que se sienta como una vieja amiga con la que podrías tomar café y filosofar. Encantadora y temible en partes iguales.
Lulú — Toc Toc
Lulú es un estallido de energía y simpatía. En este papel han brillado Dari Romo, Montse Matarredona y Alexa Meneses, quienes le imprimen un ritmo perfecto para hacernos reír con sus ocurrencias, pero también conmovernos con sus vulnerabilidades. Es ese personaje que, aun con sus enredos y manías, conquista por su autenticidad y nos deja claro que un poco de caos no le viene mal a nadie.
León— Pez Globo
León es un soplo de ternura en el escenario. Este personaje ha sido interpretado por Bobby Mendoza y Luis Curiel, quienes transmiten una honestidad tan pura que conecta de inmediato con el público infantil y con el adulto que aún sueña. Luis nos recuerda la importancia de la amistad, la empatía y el valor de mirar el mundo con curiosidad.
Lemml — Indecente
Lemml es el corazón palpitante de la obra. Jorge Lan le otorga una sensibilidad única, construyendo un personaje que irradia lealtad y amor por el teatro. Su Lemml es guardián de una historia y de un legado, y nos deja con la sensación de haber conocido a alguien que, aunque ficticio, permanecerá con nosotros por mucho tiempo.
¿Cuál es tu personaje favorito? ¿Cuál otro agregarías?
Por Itaí Cruz
















