La próxima vez que alguien diga que “el orgullo es exagerado”, cuéntale que a Lorca lo fusilaron por “rojo y maricón”, y que su cuerpo sigue en una fosa común.
Cuéntale que a Wilde lo encarcelaron y lo condenaron a dos años de trabajos forzados
por tener una relación con otro hombre.

Ambos dramaturgos brillantes, ambos valientes, ambos condenados por amar.

A Lorca, el creador de obras brillantes como la Casa de Bernarda Alba y Bodas de sangre  lo asesinaron en 1936.  Lo sacaron de madrugada, lo llevaron a un barranco… y lo fusilaron. Tenía 38 años . Según reconstrucciones orales del caso Lorca fue torturado mientras le gritaba maricón . Al día siguiente , de acuerdo a testimonios, José Luis Trescastro, militante de Acción Popular, anunciaba con alegría: “Acabamos de matar a Federico García Lorca. Yo le metí dos tiros en el culo por maricón”

Wilde no se salvó del odio.  En 1895 lo llevaron a juicio por “indecencia grave”.  Estaba casado, sí, pero tenía un amante. El padre del amante lo denunció… y lo metieron preso.
Básicamente, por acostarse con hombres.  Salió arruinado, humillado, exiliado…
y murió solo en un hotel de París:Según Javier Marías en Vidas escritas, el autor de Salomé y El retrato de Dorian Gray pidió champán… pero en un momento de lucidez, consciente de que estaba en la ruina, dijo:

“Estoy muriendo por encima de mis posibilidades.”

No los mató la bala ni la cárcel… los mató el odio, un sistema que no los soportaba libres.

Pero ¿sabes qué?  Sus obras sobrevivieron a todo.  Sus palabras siguen vivas  y su existencia sigue incomodando.