Seguramente has estado en una de esas cenas de Navidad en la que todos fingen que todo está bien… hasta que no lo está. Cartelera de Teatro te cuenta sobre Nunca he estado en Dublín, una comedia donde vas a reírte de lo que normalmente intentamos aparentar.

Después de tres años sin hablar con su hija —que se fue a Londres escapando de la casa porque sus papás se espantaron con su orientación sexual—, los dos quieren demostrar que ya cambiaron. Todo parece ir bien… hasta que ella llega con su nueva novia. Y ahí sí empieza el verdadero caos: reproches, villancicos bilingües y una cena que se convierte en un desastre para los personajes, pero para el público es pura risa y diversión.

El teatro te recibe con toda la vibra navideña: luces, arbolito y ese ambiente que se siente como un respiro fresco. Por momentos cuesta creer que ciertas situaciones —que no te puedo spoilear— puedan pasar, pero los actores logran que se vean tan serias que terminan siendo divertidísimas.

La obra habla de cómo las familias lidian con la diferencia y la aceptación. Nos recuerda lo difícil que puede ser demostrar amor cuando hay prejuicios, y cómo lo incómodo puede ser un espejo de lo que evitamos ver en la vida real. Entonces, además de las risas, te llevas un buen tema de conversación para compartir con quien te acompañe.

La comedia brilla gracias a la facilidad de Mónica Huarte y Silverio Palacios para convertir lo simple en carcajada. Miguel Tercero y su talento para interpretar instrumentos aparece de formas inesperadas y divertidas. La habilidad de Daniela Méndez para actuar con una compañera de escena muy peculiar refuerza la magia de que todo lo que puede salir mal se vuelve divertido.

Nunca he estado en Dublín es una comedia para disfrutar con tus tías, tu primo adolescente o tu crush.

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