Por Roberto Sosa/ En la víspera de Navidad, Luz María y Javier se preparan para recibir a su hija Verónica, ella vive en Londres, se fue hace tres años cuando les confesó que es lesbiana, ellos no estaban preparados, ahora regresa con su novia que vive en Dublín. Martín, su otro hijo la convenció de pasar la Nochebuena con ellos. La cena está lista, la mesa puesta, el árbol con sus luces y también las bebidas, incluso una canción que los tres ensayan antes de que lleguen.
Verónica aparece y presenta a su novia, Luz María y Javier se quedan atónitos, su hija ve cosas que ellos no. Martín convence a sus padres de sentarse a la mesa y cenar. El gran reencuentro se convierte en una disparatada reunión. “Se volvió loca…”, piensa su madre. Los tres comparten la cena con Verónica y su novia. La historia tiene un punto de inflexión que provoca un giro inesperado. Los regalos de Navidad no sorprenden tanto como lo que está a punto de suceder.
La obra escrita por el dramaturgo navarro Markos Goikolea, es una comedia muy divertida que parte de risa a los asistentes. El autor expone los secretos de una familia durante una cena de Navidad de forma desternillante. Nunca he estado en Dublín fue seleccionada en el laboratorio de Nuevas Dramaturgias de Donostia Kultura, se estrenó en el teatro Principal de Donostia, País Vasco, en 2023.
En México se presenta con la adaptación y dirección de Marco Pacheco, su mayor mérito es hacerlo sin perder esencia y propiedad. Asimismo conjunta un elenco que compenetra talento, disposición y aptitud. Pacheco sostiene el ritmo vertiginoso de la obra, le da pausa sin caer en altibajos. Su labor está en equilibrio con la dramaturgia y producción. El resultado es un espectáculo hilarante y muy divertido.
Las actuaciones son de Mónica Huarte (Luz María), Silverio Palacios (Javier), Miguel Tercero (Martín) y Daniela Méndez (Verónica). Los cuatro manejan bien la comedia (Mónica y Silverio con más experiencia, arropan bien a los dos jóvenes), la construcción que cada uno hace de su personaje es exacta; lo habita e interpreta convenientemente. Hacer comedia no es sencillo, hacer reír es un reto grande, ellos lo hacen bien y el público se los reconoce.
Nunca he estado en Dublín es la mejor comedia en lo que va de este 2026. Es una obra donde la protagonista es la novia de la hija, que dicho sea de paso nunca ha estado en Dublín. La historia transcurre en la Nochebuena, estamos en mayo pero eso no es relevante, lo que importa es lo que nos dice, cómo lo dice y cómo no hace reír. El arbolito refleja con sus lucecitas paz y felicidad, y no importa que no sea diciembre, a nadie atañe.
Para el espectador que paga por ver esta obra, le puedo asegurar que su boleto será bien retribuido. Podrá espectar una puesta en escena bien producida, bien dirigida, muy divertida y con excelentes actuaciones. Podrá creer que la Navidad dura todo el año, lo mismo que los buenos deseos y propósitos. Total en el teatro todo cabe y todo es posible y mayo parece diciembre y así.
Diseño de iluminación y escenografía, Leticia Olvera; música original, Maglog Orozco; vestuario, Brisa Alonso. Producción, Ajedrez Escénico.
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Fotos: Roberto Sosa














