Por Roberto Sosa/ Más vale morir para no seguir habitando una tierra llena de odio, morir para cumplir el vaticinio y que la guerra sea lo que más importa. Agamenón sacrifica su hija Ifigenia en honor a Artemisa, solo así tendrá vientos favorables y poder zarpar hacia Troya. Las suplicas de Clitemnestra para salvar a su hija no fueron escuchadas. Ifigenia muere en manos de su padre, degollada; la leyenda dice que tal vez no murió y el sacrificado fue un ciervo que habitaba el bosque.

Años después “La Chata” (Ifigenia) está de pie, no está en Áulide, se encuentra en una tierra lejana, en alguna región del norte de México. Su padre Agamenón es el líder de un cártel; el crimen organizado domina el territorio. “La Patrona” (Clitemnestra) espera la llegada de “Don Aga” (Agamenón) para vengar la muerte de su hija; él no llega solo, lo hace con su botín de guerra, “La Güera” (Casandra).

Amaranta Osorio y Jorge Volpi escriben esta adaptación a partir de La Orestiada de Esquilo, considerado “el Padre de la tragedia”. Un clásico del teatro griego antiguo se instala al contexto que vivimos hoy en México. Amaranta y Jorge encontraron la analogía entre mito y realidad. En esta versión Áulide y México se enlazan a través de la escritura de estos autores. Lo escrito por Esquilo siglos atrás sigue vigente hoy en día; en nuestro país se han asentado la violencia y los asesinatos.

Para dirigir el texto se lo dan a Richard Viqueira, los astros se alinearon, una dramaturgia con esta índole en manos de Viqueira. Quienes conocemos a este creador ya podíamos imaginar lo que veríamos, y no nos equivocamos. Los personajes que creo Esquilo en su obra, acá son narcos que visten de negro, usan chamarras de cuero con picos metálicos, sombreros, botas vaqueras y bailan cumbias. Un clásico del teatro griego visto por un director contemporáneo y vanguardista, lo que sucede en el escenario lo suscribe.

Desde la ficción teatral hoy Agamenón es el líder de un cártel criminal. Siguiendo con la ficción Ulises podría estar con sus naves en el Golfo de México controlando el tráfico de drogas. Y así podríamos encontrar a Antígona desenterrando cadáveres, acompañando a las mujeres que buscan a sus hijos, hermanos, esposos, padres… desaparecidos. “La realidad supera la ficción” es una frase muy trillada. La realidad ojalá fuera ficción.

Elenco: Miguel Ángel López (Agamenón “Don Aga”), Muriel Ricard (Clitemnestra “La Patrona”), Juan Carlos Rodríguez (Sicario), Alberto Santiago (Narco /Mensajero), Mario Vera (Narco /Mensajero), Medín Villatoro (Egisto “El Flaco”), Zaddi Blanco (Narco /Mensajero), Estefanía Estrada/ Mariana Villaseñor (Ifigenia “La Chata”), Itzel Riqué (Narco) y Ana Cristina Ross ( Cassandra “La Güera). Pertenecientes al elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro.

En Ifigenia en Áulide -primera parte de esta zaga-, vimos a gran parte de este reparto encarnar personajes clásicos, con todo el peso dramático; acá los vemos chacotear, beber, coger, meterse droga, traficar y desde luego asesinar. No caben las comparaciones, lo cierto es que en esta lo hacen como el director se los pide, con ese modo que tienen los narcos al caminar.

Más vale morir es el capítulo II del Proyecto Espiral que produce la Compañía Nacional de Teatro. Diseño de escenografía e iluminación, Jorge Kuri; vestuario, Mario Marín del Río; maquillaje y peinado, Brenda Castro; música original y diseño sonoro, Emiliano Suárez.

Para conocer más información de Más vale morir, da clic aquí.

Fotos: CNT/Sergio Carreón Ireta