Por Roberto Sosa/ Las agujas dementes, saetas desequilibradas que habitan el mismo espacio, que sienten el mismo gusto por la poesía. El autor de esta obra mete en un escenario a Sylvia Plath a su esposo Ted Hughes y al matrimonio Assia y David Wevill. En realidad fueron vecinos, convivieron y se enamoraron, Assia de Ted. Deprimida, Sylvia metió la cabeza en el horno de la estufa y se asfixió con el gas. La dramaturgia no es horizontal.

En la ficción los personajes representan lo tormentosa que fue su relación; cuatro poetas a quienes la literatura no les da para vivir. Los cuatro actores enfrentan el desafío de interpretar el desamor, la traición, los celos…la muerte. Está ambientada a principios de los 60s, ellos leen poesía, juegan, bailan… y aman. El montaje resalta en Sylvia Plath lo que fue para ella vivir con depresión, motivo que la llevo al suicidio.

De Jorge Volpi, la obra dramatiza una correlación sui géneris; explora los intricados caminos de los cuatro atravesados por la poesía. El texto nos adentra a un mundo oscuro y depresivo, que deja de lado al poeta para mostrarnos al ser humano con todas sus virtudes y defectos; con dificultades que el común de la gente enfrenta en su cotidianeidad. Acá los problemas llevan a los cuatro a querer meter la cabeza en el horno de la estufa. La escritura de Volpi es violenta y apasionada.

Bajo la dirección de Benjamín Cann la puesta en escena es interesante, desde su perspectiva el relato nos introduce a un mundo donde la poesía cuelga del techo y el tiempo no es lineal; a los actores les exige habitar al personaje desde su lado más oscuro, con intensidad. En esta puesta en escena Benjamín nos muestra la lectura que personalmente interpreta del texto; su labor no está por encima de la producción ni del texto. El resultado está bien logrado.

Las actuaciones son de Paulina Treviño (Sylvia Plath), Tizoc Arroyo (Ted Hughes), Ximena Romo Mercado (Assia Wevil) y Misha Arias de la Cantolla (David Wevil). Su labor está nivelada, cada quien construye y habita su personaje desde sus capacidades, desde su propio talento. Por el personaje que encarna, Paulina destaca un poco más; actoralmente es más demandada y exigida.

¿Qué vera el espectador durante la función? La tempestuosa dependencia de cuatro poetas que la ficción reúne con el tiempo fragmentado. Las pasiones humanas vistas desde la literatura, con poesía y gran carga emocional.

Las agujas dementes reúne en un escenario a cuatro personajes con la poesía como eje dramático, en el centro del relato; el apasionado arte de escribir que los hace vibrar. Así mismo nos muestran a personas comunes, con carencias económicas y emocionales, qué trabajan, aman, sueñan y traicionan.

Director residente, Miguel Santa Rita. Diseño de escenografía e iluminación, Matías Gorlero; vestuario Estela Fagoaga; música original y diseño sonoro, Federico Schmucler. Producción, Cacumen Producciones.

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Fotos: Roberto Sosa