Por Kerim Martínez/ El teatro siempre ha sido un espacio para realizar experimentos escénicos, combinando géneros y tomando decisiones audaces por parte de los creativos. Así, grandes obras que comenzaron como producciones de bajo presupuesto lograron convertirse en éxitos memorables y pasar a la historia como obras de culto. Tal es el caso de La Tiendita de los Horrores, con libreto y letras de Howard Ashman y una partitura musical de Alan Menken (La Sirenita, La Bella y la Bestia), que en 1982 se estrenó en el circuito Off-Broadway y rápidamente se convirtió en un gran éxito.

Este musical se basó en la película de serie B (una producción cinematográfica de bajo presupuesto y de géneros populares como el terror, la ciencia ficción y el cine negro) del mismo nombre dirigida por Roger Corman en 1960.

En 1986, el musical fue adaptado al cine bajo la dirección de Frank Oz, con las actuaciones de Rick Moranis, Ellen Greene y Steve Martin, lo cual amplió su alcance hacia una audiencia global. En México, ha tenido varias versiones, pero la actual temporada en el Teatro Hidalgo, bajo el sello del productor Juan Torres, promete ser una de las mejores que se ha presentado en la cartelera teatral del país.

La trama principal es sencilla, pero atractiva. Seymour, un joven tímido, torpe y de buen corazón, trabaja en una florería en decadencia. Un día, por azar, encuentra una planta carnívora exótica de la que se encariña rápidamente y a la que llama “Audrey II” en honor a su compañera de trabajo, Audrey, de quien está enamorado. La planta pronto empieza a atraer la atención del público, y la florería se vuelve increíblemente popular gracias a ella. Sin embargo, Seymour descubre que su nueva amiga vegetal tiene una sed desenfrenada de sangre humana y que no se detendrá hasta saciar su voraz apetito.

Uno de los puntos más destacados de esta puesta en escena es la traducción realizada por Rafa Maza (El show de terror de Rocky), quien logra tropicalizar a la perfección tanto el texto como las canciones, acercando la obra al público mexicano sin perder la esencia del musical original. Los actores se sienten cómodos con sus parlamentos, y los chistes funcionan de manera efectiva con los espectadores, quienes responden constantemente con aplausos y un mar de risas durante toda la función.

Las leading ladies (actrices principales femeninas que interpretan los papeles protagónicos o más destacados en una obra) suelen interpretar personajes complejos con arcos emocionales profundos, lo que requiere de ellas una combinación de talento vocal, interpretativo y carisma para capturar la atención del público. La cabeza de este proyecto, Juan Torres, describe acertadamente a Chantal Andere con este término, destacando su participación en producciones anteriores como El Beso de la Mujer Araña y La Fierecilla Tomada, donde Andere ha demostrado su versatilidad y presencia escénica.

En este montaje, Andere encarna a Audrey como una mujer dulce y sumisa que sueña con una vida mejor, lejos de la relación abusiva que mantiene con su novio dentista. Su interpretación es notable por su poderosa voz y un encanto tan imponente como su altura.

Aunque Audrey es un personaje de clase baja, el vestuario que Andere lleva en escena es impecable, resaltando su elegancia característica y alejándola un poco de la imagen típica de una mujer de bajo perfil y escaso gusto, aunque llena de aspiraciones. Añadir un toque más atrevido (e incluso vulgar) a esta propuesta podría realzar aún más la esencia del personaje original, llevándolo un nivel más cercano a la comedia negra.

Óscar Acosta (El Mago y Papi Piernas Largas) ofrece una interpretación de Seymour verdaderamente convincente, logrando conmover al público en varias ocasiones al mostrar su vulnerabilidad sin reservas. Al mismo tiempo, hace gala de sus dotes cómicas y de sus habilidades vocales, brindando una actuación que equilibra humor y sensibilidad.

Además, construye relaciones sólidas en escena, especialmente con Chantal Andere y con la imponente planta carnívora (con la voz de Jaír Campos), lo que enriquece la dinámica de la obra. El número musical “Feed Me (Git It)” se convierte en uno de los favoritos del público, ya que en pocos minutos transita de lo cómico a lo siniestro.

Juan Fonsalido destaca en su interpretación del patético y cruel dentista, ofreciendo una caracterización de primer nivel que dota al personaje de sadismo, maldad, locura y un toque de farsa extrema. Cada paso que da en el escenario es calculado y preciso, y el movimiento cuidadosamente trabajado le aporta una identidad única al personaje. El resultado es una interpretación llena de matices, complementada por el excelente manejo de su prodigiosa voz. Durante la representación, Fonsalido también da vida con mucha soltura a otros personajes incidentales, demostrando ser el actor con el tono más adecuado para esta obra.

Todo el elenco brilla durante la función, y las coreografías de Pablo Rodríguez están perfectamente alineadas con el estilo divertido que debe tener este musical. Son ágiles, cómicas y precisas, logrando que todo parezca sencillo y fluya con naturalidad sobre el escenario. La producción cuenta con un reparto talentoso, entre los que destacan nombres como Lorena D’ la Garza, Crisanta Gómez, Lucero Mijares y Sergio Jurado.

La dirección de escena está a cargo de Ricardo Díaz, quien, junto con sus colaboradores—Óscar Acosta (dirección creativa y escenografía), Jaír Campos (vestuario, maquillaje y peluquería) y Jaime García (iluminación)—logra crear una propuesta estética práctica y atractiva. Aunque se aleja un poco de la decadencia visual de otras versiones, esta propuesta funciona adecuadamente al situarnos en otro momento histórico y al envolvernos en una trama que combina ciencia ficción, horror y comedia.

Este musical no solo funciona como entretenimiento, sino que también demuestra que, a través de la comedia, es posible abordar temas delicados como la violencia de género y generar una reflexión significativa en el público.

La Tiendita de los Horrores, actualmente en cartelera, se convierte en una experiencia irresistible; es un musical que ha resistido el paso del tiempo y que presenta una crítica social ingeniosa en un tono ligero. Sus personajes entrañables exploran temas profundos de moralidad, ambición desmedida y el precio del éxito, ofreciendo una puesta en escena que invita a pensar y a disfrutar a partes iguales.

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