Por Alegría Martínez/ Silvia Pasquel, Alberto Estrella y Hugo Arrevillaga dotan de atractivo a un título como el de La profesora, obra escrita por Eduardo Galán Font ( Madrid, 1957), que llama con humor y sentido común a la empatía, la inteligencia emocional del ser humano más allá de su escolaridad y procedencia, y a la comprensión y el apoyo a la adolescencia.
La “mala” conducta de una estudiante preparatoriana, reúne en un cubículo de asesoría, al interior de un colegio, a una maestra y un padre de familia que ignora el motivo del castigo escolar destinado a su hija.
El primer encuentro entre la profesora de literatura y el vendedor de pescado y padre de la adolescente Dany, de 16 años, abre paso a nuevas reuniones, en las que ambos adultos buscarán apoyar a la joven, que al parecer, ha incurrido en distintas faltas.
La situación evidente planteada en la superficie de la anécdota, que busca castigar a ciegas a la chica, “educar” al comerciante que no utiliza las palabras adecuadas para comunicarse, y cumplir con las reglas de la escuela, descubre la desesperación del hombre, la soledad y la existencia vacía de la docente en etapa de jubilación y la indefensión e incomprensión que padece la joven, como integrante de una sociedad sorda, violenta y destructiva.
El texto de Galán -adaptado por Hugo Juárez y Fernando Cárdenas – en el que el personaje de la maestra saborea insultos dirigidos al padre de Dany, como: “ Eres peor que un catarro”, subraya el desasosiego de la mujer de 65 años que ha perdido la ilusión de cumplir su mayor sueño, mientras el hombre, se enfrenta, a problemas de pareja, a cubrir los gastos de su casa y atender a su hija, con más amor que cabal comprensión de lo que le sucede a la joven.
La problemática que aqueja al personaje de Dany, a quien el público nunca verá en escena, es medular en el texto del autor español, pero habrá que ir al teatro para enterarse de la delicada situación por la que como ella, atraviesan en soledad y ante el peligro, muchos jóvenes del mundo hoy en día.
Lo atractivo del texto, texto, acompañado en su publicación con el subtítulo “Lecciones de vida”, es que desarrolla la situación, enfrenta a los personajes, los muestra sensibles y receptivos, por encima de sus diferencias y desacuerdos, los une en busca de soluciones y los conduce a crecer, a madurar como seres humanos, personas con más de 55 años de edad.
Cabe mencionar que Galán Font, dramaturgo, guionista, novelista y ensayista, profesor de Literatura y de Historia del Teatro en la Real Escuela Superior de Arte de Madrid, es miembro de la junta directiva de Sociedad General de Autores y Editores, Vicepresidente 1º de la Academia de las Artes Escénicas y secretario general de la Asociación de Productores y Teatros de Madrid. Autor de más de 30 obras, entre las que se encuentran: Bablacoche, La sombra del poder, La silla voladora, Hombres de 40 y Amores de fábula.
El director de La profesora, es Hugo Arrevillaga, a quien en 2010 vimos como actor en la obra Los endebles o la repetición de un drama romántico, de Michel Marc Bouchard y en Alphonse, de Wajdi Mouawad, éste último, autor de obras emblemáticas como: Incendios, Litoral, Bosques y Cielos, que forman parte de la tetralogía, La sangre de las promesas, que más tarde dirigió con gran éxito, el mismo Arrevillaga.
La profundidad, contundencia, delicadeza y profesionalismo, con que Hugo Arrevillaga dirige obras tan complejas como las mencionadas, o comedias, en apariencia sencillas, como Rosa de dos aromas de Emilio Carballido, permea su trabajo de puesta en escena. Su comprensión de las distintas lecturas que ofrece un texto, más allá de los diferentes autores y géneros, conforma una labor de filigrana, a la que se suma la guía de elencos de las más diversas formaciones, ideologías y procedencias, sin que su bagaje actoral se convierta en un obstáculo.
La profesora, a cargo de Arrevillaga, Pasquel y Estrella, equivale a una clase de actuación, arte que en este caso no se regodea en la narración de acciones pasadas -entre las que hay excelentes propuestas-, sino en crear una ficción que suceda en escena al momento y cada vez nueva.
Este elenco hace que cada una de las veces que sus personajes se reúnen, avancen en el conocimiento de aquél al que tienen enfrente, en su necesidad individual, en la posibilidad de aprender del otro a favor de sí, y de la alumna e hija, aunque la situación conduzca más tarde al resultado que el público, generalmente espera y al que la tradición de obras de esta naturaleza, excepto el problema que aqueja a la chica-, nos tiene habituados.
Un módulo central, mueble de madera rectangular, expandible y dos sencillas estructuras laterales del mismo material, con libros, una pequeña maceta con planta y objetos de oficina, -escenografía e iluminación de Aurelio Palomino- cumplen también la función de percheros, de los que la actriz y el actor tomarán en su momento, las distintas prendas que sobrepondrán a su vestuario base -conformado por pantalón vino y blusa blanca para ella y pantalón gris y camisa sport para él- mismas que cambiarán, según el nuevo día en que los personajes se encuentren.
Sobre un piso en tono claro y bajo una iluminación nítida que dejará ver los rostros de actriz y actor, se desatarán las preocupaciones que unen y separan a los dos adultos, en la vía de aprender lo que a su edad aún ignoran.
Alberto Estrella y Silvia Pasquel, quienes permanecen sin salir de escena, durante el tránsito de días y circunstancias por las que atraviesan Ortiz y América Alcalá -como se llaman sus personajes- proveen al vendedor de pescado y a la profesora, del asombro que ante cada obstáculo se encuentran, de la frescura ante la brevedad de instantes cómicos y de la experiencia actoral que marca buena distancia entre el cliché en el que podrían caer el hombre sin preparación y la mujer letrada.
La profesora, con producción de Alberto Estrella y producción ejecutiva de Susy Estrada, es una puesta en escena que se degusta sin prisa y que hace salir del teatro a un público contento, satisfecho en su mayoría, luego de presenciar un montaje sin parafernalia escenográfica ni efectista, que apuesta a la actuación, sustentado por un equipo de artistas a toda prueba.
Para conocer más información sobre La Profesora, da clic aquí.
Fotos: Cortesía Producción
















