Por Luis Santillán/ Ximena Escalante ha dedicado parte de su dramaturgia para expandir las posibilidades de mitos griegos, desde su versión poderosa de Fedra y otras griegas hasta Éxtasis Medea, texto previo a su nueva propuesta: La lección de Tiresias. Esta nueva propuesta, entró en contacto con el público en el 2024; ahora, en 2026 tiene una nueva temporada en la Sala Xavier Villaurrutia.

El título podría provocar la impresión de que su exploración tiene ahora un cambio de perspectiva, porque parece no ser una mujer el eje del relato; sin embargo, es necesario evitar una conclusión inmediata.

La sinopsis podría plantear que una entidad, ante el derrumbe de los pilares mitológicos, tiene la necesidad de exponer una interpretación de la condición humana desde la afección emocional provocada por lo que se puede considerar amor. En tanto que la apuesta está colocada en otro campo, el relato no existe, solo la exposición y una partitura de situaciones que pretenden establecer detonantes emotivos.

Tiresias, interpretado por Philippe Eustachon, relata su impresión y experiencia de existencia por medio de capítulos. Se trata de bloques que funcionan de manera temática – como en una conferencia-, cada uno le permite reflexionar sobre la conducta humana, y al mismo tiempo, revela la suya propia que choca con los elementos de la “contemporaneidad”. Este encuentro de elementos provoca momentos interesantes.

La propuesta coloca al personaje en un eje que abarca las situaciones desde un enfoque mutable. Oportunidad que brinda una de las condiciones fundamentales de Tiresias, preguntas cuyo eco retumba en las vivencias del público logrando un enlace empático con lo que acontece en escena.

La propuesta del diseño de vestuario de Tiresias puede ser una síntesis de lo que se propone ser la puesta en escena. Los elementos apelan a la dualidad de género, tocan la dualidad de época, le dan fuerza a lo que queda expuesto, le da contundencia. Visualmente logra el efecto de ver algo que tiene un halo mítico, pero que bien podría encontrarse en cualquier espacio de esta Ciudad.

Escalante ejecuta la función de autora y de directora. Como directora, plantea que la propuesta se puede clasificar como una conferencia “performática”, sin embargo, por momentos da la impresión de que los elementos performáticos (comer y beber en “vivo”, “charlar” con el público, etc.) pierden potencia.

Es innegable la constancia en la exploración, desde el texto, sobre un mundo mítico que permite entender la humanidad de este siglo. La visión de Escalante construye una óptica necesaria para el público actual.

La lección de Tiresias tiene momentos que pueden provocar reflexión, empatía e incluso reconocimiento por parte del público, todo aquello que nace de los sentimientos no requiere de género para impactar con contundencia, bien podría ser esa la lección que brinda un personaje cuya cualidad es poder vivir en un constante cambio.

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Fotos: Cartelera de Teatro