Por Luis Santillán/ Marcel de Petrasant quiere saber en qué radica la felicidad, orientado por un sabio decide abandonar su comunidad y emprender un viaje hacia el oriente para hallar a un hombre que podrá darle respuestas; en la travesía encuentra lugares, fragmentos de aquello que puede forjar las respuestas a lo que busca. Sin embargo, nunca cesa su necesidad de continuar con el recorrido. Esa es la línea anecdótica de un cuento escrito por Antonio Malpica, el cual, con la intervención de Sandra Rosales, llega a escena en el formato de teatro de papel.

La curiosa búsqueda de Marcel de Petrasant de Toño Malpica y dirección de Sandra Rosales se construye para un formato donde el detalle es de suma importancia, la escala de representación implica la cercanía con el público para que se aprecie cada elemento. El dispositivo escénico son libros “pop-up” creados por Pitaya Teatro.

Este es el mayor atractivo de la propuesta porque las ilustraciones logran crear el universo en el que Marcel existe, es un dispositivo que sorprende con cada cambio de página, estimula las imágenes del relato y permite que la travesía tenga su propia narrativa visual.

La propuesta de Rosales apuesta al desarrollo del relato tal si fuera un cuento, la narración que acompaña las ilustraciones va tejiendo las situaciones, los elementos del dispositivo invitan a imaginar un mundo mágico con toques medievales, cada figura, cada página son el soporte para retener la atención.

Posee un espíritu donde la sencillez de un libro impresiona porque su realización encierra un complejo sistema, vuelve visible las palabras de la historia que se transforman en elementos tridimensionales, mismos que tienen la potencia para crear una tormenta marítima, un dragón mitológico, e incluso un gato que juega a los pies de una niña.

La historia de Malpica no contiene giros o complejidades, plantea un recorrido de etapas, donde en cada una el personaje central convive con elementos que para algunos podrían ser la manifestación de la felicidad, sin embargo, Marcel no deja de sentir un hueco, motor para que siga avanzando; la sumatoria se presenta como la experiencia adquirida para comprender que las respuestas se hallan en el punto de origen. Llama la atención la construcción verbal porque tiene frases que motivan a pensar cómo las puede interpretar un infante del 2025, como por ejemplo “la esperanza de una carta no abierta”.

Daniel Pérez realiza la composición musical y el diseño sonoro, elementos que ayudan mucho para que el relato adquiera tonos emotivos, añade intensidad a los momentos de acción marcados en el relato, apoya la textura medieval que le interesa a la directora.

En escena Norma Vázquez y Enrique Marín narran el relato y manipulan los elementos, emplean un vestuario diseñado por la propia directora.

La curiosa búsqueda de Marcel de Petrasant, parafraseando a Sandra Rosales, es un homenaje al libro como objeto, y en ese sentido, la propuesta cumple su propósito, ofrece al público un elemento que posee la capacidad de estimular la imaginación, de alimentar el pensamiento, y sirve para ser ilustrado en la escena.

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Fotos: Axel Hernández