La semana pasada les platicamos de las tragedias de la antigua Grecia que se perdieron. Hoy hablaremos de algunas comedias que no llegaron hasta nuestros días.  La comedia fue un género de teatro muy influyente en la Grecia antigua. Entre los más destacados autores se encuentran Aristófanes, Menandro, Cratino y Éupolis.

La comedia de aquella época se nutría y parodiaba en muchos casos a personajes relevantes como políticos, filósofos y a los mismos autores. Estas obras también son una gran herramienta para conocer detalles de la sociedad griega de la época, pues en ella se encuentran detalles relativos al sistema legal, a las instituciones, a la religión, la educación y otros aspectos del mundo clásico.

No hay un listado definitivo de cuáles obras perdidas sean las más importantes. Sin embargo existen algunos fragmentos y menciones de varias de ellas que fueron relevantes. Aquí te compartimos 10 títulos de cuya existencia han llegado noticias hasta nuestra época.

Gerytades, de Aristófanes. Generalmente se fecha en el 408 o 407 a.C., dos años antes Ranas. Los fragmentos de esta obra que se preservan son 39 líneas completas o parciales, y algunas menciones.

Babilonios, de Aristófanes. Esta obra del 426 a.C. es la segunda obra del autor. De ella se conservan solo 34 fragmentos y testimonios de otros autores. No se sabe mucho sobre el argumento de la obra. Solamente se sabe que en ella aparece el dios Dionisio. También se sabe que su representación provocó una acción legal por parte de Cleón, uno de los políticos y militares más importantes de Atenas en su momento.

Kokalos, de Aristófanes. Comúnmente se fecha esta obra en 387 a.C., de ella se conservan 13 fragmentos y testimonios. Varios estudiosos, actuales y antiguos, coinciden en que esta comedia presenta ya rasgos de lo que se llamó en Grecia “comedia nueva”, que es el tercer y último periodo de la comedia en la Grecia antigua.

Pytine (La botella o La garrafa), de Cratino, esta obra ganó el primer premio en las Dionisias de 423 a.C. De ella se conservan 24 fragmentos. La fuente más importante sobre el argumento de esta obra es una anotación que un erudito antiguo hizo en una copia de Los caballeros de Aristófanes. Ahí señala que el tema es el mismo Cratino y su embriaguez.

Némesis, de Cratino. De esta obra se discute la fecha en la que se compuso. De ella se conservan diez fragmentos. De estos se puede deducir que el argumento es una sátira del mito de Zeus y Némesis, y da una versión menos conocida del nacimiento de Helena, a partir de la tradición ática local.

Dionyosalexandros, de Cratino. De esta comedia sobrevive una sinopsis que se encontró en los papiros de Oxirrinco. Se cree que esta obra tuvo dos títulos, probablemente Dionisyuses sería el otro. No se conoce la fecha exacta de creación, pero se sabe que en ella el autor presenta al dios Dionisio disfrazado como Paris. Es una parodia del mito de la Guerra de Troya y de la manzana de la discordia.

Demos, de Éupolis. Generalmente se acepta el 412 a.C. como la fecha de su creación. De ella se conservan 47 fragmentos de transmisión indirecta y tres páginas de un códice encontrado en el Cairo. De esta información se sabe que el argumento se centra en Priónides, que lleva de vuelta a cuatro líderes históricos muertos a Atenas. Aristides, Milcíades, Pericles y Solón en la comedia buscan restablecer el orden en la ciudad.

Kolakes, de Éupolis. Fechada en el 421 a.C, de esta obra se conservan fragmentos que han permitido entender el tema de la obra. Según los estudiosos en ella se puede observar la interacción de dos sectores en la democracia radical ateniense: una parte de la aristocracia y los sofistas.

Taxiarchoi, de Éupolis. Se fecha por lo general en el 428 a.C. De ella sobreviven diecisiete fragmentos, además de comentarios fragmentarios en papiros. Se sabe que en ella el general griego Formión, juega un papel importante. En ella se puede ver al dios Dionisio atravesar por un intenso entrenamiento militar.

Marikas, de Éupolis. El título de esta comedia proviene de una palabra no griega y significa libertino. En ella atacó a Hipérbolo (un importante político ateniense). Sobre esta obra, Aristófanes alegó que Éupolis había plagiado su obra Caballeros. De esta obra, fechada en 421 a.C., se conservan partes de comentarios, pero no se ha podido reconstruir el argumento.

 

Por Óscar Ramírez Maldonado.

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