La joven mexicana Aline Mayagoitia está viviendo un momento clave en su carrera al ser parte del elenco original de Real Women Have Curves, la obra latina de Broadway que también representa el debut de Joy Huerta como la primera compositora mexicana nominada al Tony.

Ambientada en Los Ángeles, la historia sigue a Ana García (Tatianna Córdoba), una joven que sueña con volar lejos. Sin embargo, cuando el pequeño taller de costura de su familia recibe un pedido urgente de 200 vestidos, Ana se ve obligada a equilibrar sus propias aspiraciones con las expectativas de su madre: Carmen (Justina Machado, nominada al Tony), y con las realidades de una comunidad de mujeres que lucha por salir adelante.

Al dar vida a ‘Itzel’ (parte de la comunidad de Ana), Aline no solo pisa uno de los escenarios más importantes del mundo, sino que lo hace contando una historia que representa a su comunidad: los latinos. Este logro se suma al de Buena Vista Social Club, uno de los musicales más reconocidos de la temporada, con 10 nominaciones a los Tony.

Desde sus inicios en la Ciudad de México, su formación en Austin y en Michigan, y casi una década de vivir en Nueva York, sin duda Aline forma parte de un momento histórico para Broadway y para la representación latina.

De CDMX a Broadway: Un camino sin atajos

Nacida en la Ciudad de México en una familia ligada al arte, Aline Mayagoitia creció viendo de cerca a un actor, pues su padre: Alberto Mayagoitia, fue un rostro conocido de la televisión mexicana en los ochenta y noventa, participando en telenovelas emblemáticas como Rosa salvaje, Amor en silencio y Luz y sombra.

Tras un tiempo como conductor y actor teatral, Mayagoitía se retiró de los reflectores para vivir con su familia en Texas. Fue allí donde Aline continuó su formación.

“Fue una decisión más bien de mis papás, cuando yo tenía 10 años, mis papás, mi hermano y yo nos fuimos de la Ciudad de México a vivir a Austin; ahí hice secundaria y preparatoria. Como yo venía trabajando profesionalmente desde México, le decía a mi mamá: ‘Llévame a audicionar a Disney o a Nickelodeon’. Pero mis papás fueron muy cuidadosos, porque dijeron: ‘Hollywood está pesado para una niña. Si te gusta la actuación, mejor te vamos a meter a todas las clases que quieras’. Y eso lo aprecio mucho, porque tomé la decisión de volverme actriz profesional a los 16 años que empecé a trabajar en teatros en Austin”, comparte la actriz en entrevista.

Luego de su paso por Texas, la joven se convirtió en la única mexicana en su generación de teatro musical en la Universidad de Michigan.

“Había un mexicano en la carrera de dirección y nos hicimos mejores amigos. Fue un momento de encontrar mi identidad y mi necesidad de estar en una comunidad latina. Además, extrañaba hablar español, porque literal había solo una persona con quien hablarlo, mi amigo Héctor. Con todo y eso, disfruté mucho mi educación y de ahí me lancé a Nueva York en el 2017”, recuerda.

Desde entonces Aline vive en Nueva York, donde intentó en decenas de ocasiones entrar a una producción de Broadway, pero no fue fácil. Tras múltiples musicales regionales de In the Heights y Evita, de participar en el proyecto Forbidden Broadway (off-Broadway), y de ser parte de la gira nacional de Six, este año finalmente forma parte de una producción de Broadway: Real Women Have Curves una obra que no podría ser más simbólica para su identidad latina.

Actuar en inglés, sentir en español

En el musical que se presenta de martes a domingo en el James Earl Jones Theatre, Aline da vida a Itzel, una joven guatemalteca indocumentada.

“Hay una situación donde a Itzel la detiene a ICE, la “migra” que en ese entonces se llamaba INS. Hay una escena muy fuerte donde está detenida Itzel y entonces Ana, la protagonista —la única ciudadana de su familia que tiene papeles, porque nació en Estados Unidos—, la trata de rescatar, pero se da cuenta de que para ayudar a Itzel, tiene que decir dónde vive, dónde trabaja y eso obviamente perjudicaría a su familia y a toda la comunidad”, explica.
El idioma ha sido una herramienta emocional para Aline, quien comparte que en esta obra se emplean palabras en inglés, en español y hasta una mezcla de spanglish.

“Quiero actuar más en español; que es el idioma que más conecta con mi esencia, mi corazón. Siento que tu lengua materna te conecta a tus emociones de una manera que una lengua aprendida, aunque la domines. Siento que mi inglés está muy en mi cerebro y mi español en mi corazón. Me gustaría seguir una carrera muy bilingüe”, destaca.
Aunque la historia de Real Women Have Curves sucede en 1987, su actualidad es contundente.

“La manera en que manejamos la historia tiene tanto humor, tanto corazón y tanto amor por los sacrificios que hacen nuestros papás, que todo mundo sale carcajeándose y llorando de nuestro teatro. Hay temas fuertes, pero nuestro show es un bombón”, asegura.

El hecho de que esta producción haya acumulado dos nominaciones a los Tony, y una de ellas haya sido para Joy, es algo que le sigue poniendo la piel chinita.

“Siento que es algo remarcable… nuestra compositora Joy Huerta acaba de recibir la nominación a los Tonys y es la primera mujer mexicana nominada a mejor composición. Eso es tan histórico que quiero llorar todos los días. Me siento además súper honrada de que a mí me toca cantar una de sus canciones (“If I Were a Bird”) y acabamos de grabar el disco juntas “, rememora.

Sobreviviendo al ghosting actoral

Lejos de los reflectores, el camino de Aline no ha estado exento de retos y ha requerido de gran perseverancia y hasta fortaleza emocional.

“Oímos mucho que la carrera de actuación es rechazo, que te dicen: ‘no, no, y no’. Pero lo que yo he vivido realmente… es un ghosting. Nunca nadie te dice: ‘muchas gracias, pero no’… eso solo sucede cuando llegas a los call backs, y sabes que te quedaste muy cerca; ahí sí te dan la cortesía de decirte un ‘no’ muy claro. Y aún así, pocas veces te dan una razón; decirte si estabas muy chaparra o lo que sea. La persona que administra el ‘no’ debes ser tú mismo, tú debes decirte: ‘Si ya no oímos nada, no quedamos”, enfatiza.

Para sobrellevar esta incertidumbre, la terapia y el ejemplo de sus padres ha sido clave.

“Hay que separar tu autoestima como persona, de la del artista, y yo mi valor personal como ser humano y mi valor personal como artista los separo mucho. Creo que eso es algo muy saludable e importante. Es trabajo personal que he manejado con terapia y también por ver a mis papás crecer en esto. Tenerlos a ellos como ejemplo de artistas que han pasado por mil etapas en su carrera, me ha ayudado mucho a tener esa perseverancia”, reflexiona.

Para quienes sueñan con Broadway

A quienes desean seguir un camino similar, y poder pisar los escenarios de Broadway, Aline les recuerda que es un recorrido largo.

“Lo bello de mi trayectoria es que ha sido muy incremental. He tenido la gran fortuna de trabajar todos los años que he estado aquí… primero en producciones de teatros regionales de Estados Unidos… de ahí a teatros más grandes, más reconocidos; luego empecé a hacer off Broadway —que fue mi debut en Nueva York—, y un chorro de lecturas y workshops. Siento que mi carrera empezó el día que llegué a Nueva York”, recalca.

Actuar con Jennifer López y Diego Luna

Tras participar en series como Love Life, Aline también ha comenzado a dar pasos firmes en el cine, luego de formar parte de la película El beso de la mujer araña (Kiss of the Spider Woman), junto a Jennifer Lopez, Diego Luna y Tonatiuh; filme que acaba de ser presentado en la última edición del Festival de Sundance y que estrenará en octubre.

“Fueron los mejores días de mi vida. Esta historia es realmente importante; la novela argentina es icónica en la literatura latina, y el musical de los noventas en Broadway lo vio mi mamá cuando estaba embarazada de mí. Por eso se cortó el pelo como Chita Rivera; ese ha sido el corte de mi mamá toda la vida. Esa conexión la tengo súper fuerte”, subraya.

Tras recibir dicha audición, le insistió a sus agentes que realmente quería sumarse al proyecto.

“Me llegó como una audición más, como otras mil que llegan, y dije: ‘wow, estaría muy padre’. Y luego le dije a mis agentes: ‘yo quiero ir a trapear el piso del foro, pero tengo que ser parte de esta película’. Y pues se dio que el director Bill Condon me eligiera para un personaje, un papel nuevo, aunque no puedo compartir mucho de la adaptación todavía”, precisa.

Sobre compartir el set con figuras como Jennifer Lopez y Diego Luna, Aline se lleva no solo su ejemplo profesional, sino personal.

“Más que nada fue observar. Siento que pasaron días larguísimos en el set, donde, obviamente, ellos estaban cargando la película no solo como actores, sino como productores. Verlos manejar sus escenas y, luego, en los breaks, seguir chambeando, y, al mismo tiempo, hablando con sus hijos. Verlos a los dos ser padres y madres de familia, y tener esa conexión con sus hijos, tal como yo me acuerdo de mis papás —ya sabes, en sus breaks de trabajo, llamándome y siempre estando—. Me parece muy admirable su enfoque de dar el 100% y, al mismo tiempo, manejar tantas cosas. Eso es lo que más aprendí de ellos: el profesionalismo”, resalta.

¿El próximo sueño de Aline? Volver a México?

¿El próximo sueño de Aline? Volver a México

Aunque su carrera siga creciendo en Estados Unidos, Aline mantiene el anhelo de volver a trabajar en su país: México.

“A través de mi amistad con Joy realmente he podido ver a alguien haciendo carrera internacional; ella tiene su vida en México y en Estados Unidos. Al mismo tiempo, tiene a su familia y su creatividad, que le permite explorar tantas cosas. Yo me veo mucho en eso y digo: ‘ese es el tipo de carrera que quiero hacer’. Quiero trabajar en México, quiero aportar a mi país. Siento que ahorita México está en un momento muy chido, al mismo tiempo que Estados Unidos está en un momento algo oscuro. Entonces quiero invertir en donde soy apreciada”, apunta.

Sobre el tipo de historias que le gustaría contar, le gustaría ser parte de clásicos, y revivals.

“Me gusta mucho que en el teatro tenemos revivals; traer historias que ya hemos contado y actualizarlas para un público nuevo. Me encantaría reanalizar clásicos con un director chingón, con una historia y una idea loca. Al mismo tiempo, me encanta todo lo que es trabajo nuevo. Ya sean historias particularmente latinas, pero que profundicen lo que muchas veces no vemos”, agrega.

En ese sentido, considera que las historias latinas podrían incluir a personajes más tridimensionales.

“Siento que ahorita ya estamos listos para ver héroes complicados, con defectos. Todo ese tipo de cosas que se le permiten mucho a los gringos, pero nosotros tenemos que ser los mejores, eso me gustaría mucho”, remarca.
Con un contrato abierto en Broadway y el deseo de que Real Women Have Curves se mantenga en cartelera el mayor tiempo posible, Aline celebra que este musical esté siendo compartido entre generaciones.

“Hemos conocido a mucha gente latina que ha venido al teatro y que nos dicen: ‘ya vine por segunda vez y traje a mi abuelita; vine por tercera vez y traje a mis tías…’ Es un show que la gente quiere compartir con su familia; genética o adoptada, porque muchos migrantes tenemos familias adoptadas aquí. Creo que eso es lo que más me toca el corazón: la gente, aunque no sea latina, que conecta con lo difícil que es salir adelante en otro país o trabajar labor manual. Siento que eso es lo más bello del teatro: esa conexión inmediata con el público”, concluye.

Por Mariana Mijares/Fotos: Cortesía JerryML (Alexa Jae)