Si Maribel Carrasco, Elena Guiochins y Paula Zelaya Cervantes se encontraran en una mesa redonda (con cafecito, tazas desiguales y una lámpara vintage colgando), seguramente estaríamos frente a un sinfín de ideas y conceptos que no sabríamos cual nos encantaría más… excepto en una cosa: el teatro es una trinchera poética desde donde se puede hablar de lo que arde, lo que duele y lo que sueña. Y vaya que estas tres saben cómo encender esa mecha.

Con estilos distintos pero corazones igual de intensos, estas autoras mexicanas están en temporada con obras que no solo iluminan la cartelera, sino que le dan voz a infancias rebeldes, mujeres que se prenden como lámparas y narradores que tejen historias desde la sombra. Ellas no piden permiso: escriben con furia dulce, con ternura peligrosa y con una fuerza que se siente en el cuerpo cuando cae el telón.

Aquí van tres obras y tres autoras que están marcando el pulso del teatro mexicano actual con historias que se sienten, se piensan y se quedan contigo:

1. Prendida de las lámparas – Elena Guiochins y el conjuro de lo que callan las mujeres

Elena Guiochins no escribe una obra: lanza un hechizo escénico. En este texto poderoso, las mujeres no son personajes pasivos ni arquetipos gastados: son cuerpos, voces y memorias que arden en escena. Guiochins, con su estilo provocador y poético, nos invita a conocer a detalle la vida y legado de Rosario Castellanos. Lo que parece una ceremonia íntima es, en realidad, una rebelión contenida: un grupo de mujeres enfrentando sus sombras, su historia y su necesidad urgente de prenderse, como lámparas, para no apagarse nunca más.

2. Beautiful Julia – Maribel Carrasco y el grito que se baila

Maribel Carrasco nos entrega Beautiful Julia, una obra poderosa y conmovedora que sigue a Daniel, un chico nuevo en la escuela que no encaja, porque su corazón late distinto. Aunque por momentos la narrativa se desliza con ligereza y destellos de humor, lo que realmente domina es la emoción profunda de un drama que expone la vulnerabilidad con valentía y claridad. Carrasco no maquilla el dolor: lo muestra con ritmo ágil, sensibilidad punzante y una mirada empática que deja huella. Una historia sobre identidad, aceptación y el deseo urgente de poder ser uno mismo, sin máscaras ni miedo.

3. El hilador – Paula Zelaya Cervantes y las heridas que se cuentan con hilo

Y entonces llega Paula Zelaya Cervantes, con su voz contemporánea, afilada y extrañamente tierna. En El hilador, nos presenta a una pareja poco común: ella ama lo luminoso, él trabaja para La Muerte y solo pueden estar juntos cuando alguien muere. Cervantes no escribe para entretenerte (aunque lo logra), escribe para que sientas cómo el alma se va remendando mientras el telón cae. Con un ritmo teatral preciso y personajes inolvidables, esta obra es como bordar cicatrices con hilo dorado: duele, pero embellece.

Tal vez nunca compartan escenario, pero estas tres dramaturgas mexicanas están teniendo una conversación a distancia (poética, incómoda y brillante) sobre lo que significa ser mujer, ser artista y ser voz. Carrasco nos lleva a volar, Zelaya remienda con ternura, Guiochins incendia con palabras. Y juntas nos recuerdan que el teatro escrito por mujeres no es tendencia: es presente, y es urgente.

Y tú, ¿con cuál de estas autoras quieres sentarte a tomar un café (o a escribir una revolución)?

Por Itaí Cruz