Por Luis Santillán/ Edith y Hermes esperan con ansia la llegada de Minerva para compartir un mensaje, ambos consideran indispensable pregonar para ir sumando fieles a su congregación. El estado anímico de Edith no es el mejor, pero la labor que deben emprender le da fuerza; sin embargo, el periodo de celo de la gata de su vecino quiebra su espíritu. Cuando Minerva llega con un acompañante inesperado, todo lo planeado se vuelve frágil, pero la necesidad por compartir el mensaje obliga a Edith y Hermes a abrazar su fe.
Emiliano Ferreira escribe El pecado mejor cometido, texto donde vuelca experiencias personales que desea exponer para evitar que alguien viva algo semejante. La forma en que aprovecha sus experiencias permite una comedia donde la farsa ayuda a que el público reflexione. La obra se estrenó hace cuatro años; ahora con un reparto diferente pero manteniendo la dirección de Amanda Farah y a Ferreira como protagonista, reestrena.
Farah estira los elementos del texto para crear una obra que funciona bien por la exageración en los tonos actorales, pero de manera contenida; logra que los vicios de los personajes sean factores de gran importancia y evita que se conviertan en algo caricaturizado. Propone un ritmo con variaciones que acentúan la vertiente cómica y, al mismo tiempo, realza de manera velada las cargas emotivas. Hacer esto funciona bastante bien porque dentro de comportamientos exagerados las motivaciones emotivas nunca son razón de burla.
La dirección es hábil para mantener en control los elementos desproporcionados de los personajes; incrementa acciones simples para que el universo se mantenga equilibrado, de tal manera que lo absurdo se convierte en algo relevante y empático.
Es probable que la comunicación entre directora y dramaturgo haya posibilitado los hallazgos creativos que vuelven sólida la propuesta; existe una mancuerna donde un texto se enriquece por la dirección. La gata que aparece en la línea anecdótica es aprovechada en la escena para anunciar comportamientos, pero es de manera sutil; acciones cómicas de Edith son necesarias para evitar que el personaje sea juzgado sin ser escuchado.
Andrea de Fátima hace un gran trabajo con el personaje de Edith, regula la desmesura de su personaje, hace malabares entre las necesidades farsescas y la creación emotiva. Paola Madrigal destaca con la creación de Castidad, saca provecho de la personalidad casi fanática, coloca de manera precisa la mente alineada del personaje. Emiliano Ferreira propone un personaje fácilmente reconocible dentro de la línea que se requiere, vuelve convincente la necesidad por pregonar.
El texto se puede pensar en tres actos. Lo que corresponde al primer acto, el planteamiento, se extiende de más; eso no le favorece. La llegada de Caridad revela la línea real de construcción, por eso el personaje roba protagonismo dado que deja en claro la confrontación relevante; el mensaje es un gancho para el primer acto, solo eso.
El pecado mejor cometido es una obra que, en manos de su directora, la hace una buena propuesta; además, el elenco logra que en algún momento el público se entregue a la risa. Habrá que reflexionar si se logra el propósito del autor; sin embargo, no afecta la recepción de la propuesta.
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Foto: Luis Santillán

















