Humor negro y giros de tuerca constantes. El Método Grönholm es una comedia en la que nadie es quien parece… Una empresa transnacional organiza un proceso de selección rarísimo para un puesto muy atractivo: cuatro candidatos encerrados en una sala, vigilados desde afuera y sometidos a pruebas poco convencionales para elegir al que se quede con el sueldo y el poder. Las dinámicas se vuelven cada vez más intensas y los aspirantes sacan lo mejor y lo peor de sí, hasta que solo quede uno… ¿hasta dónde se puede llegar sin perder la humanidad? ¿Qué precio tiene realmente el poder y el prestigio?

La puesta en escena habla de cómo las empresas que solo te ven como un número pueden llevarte a cruzar cualquier línea con tal de generar dinero. Es también un retrato de lo que somos capaces de hacer con los demás y con nosotros mismos para ganar una competencia corporativa y alcanzar ese puesto que la sociedad etiqueta como “éxito”.

Es una obra que se disfruta rápido gracias a cómo está estructurada: cada reto termina en sorpresa y de inmediato arranca otro, manteniendo la atención sin pausa. El humor negro aparece en personajes sin empatía, y las situaciones rompen lo que creemos correcto, generando risas incómodas y giros inesperados. Lo mejor es que resulta digerible y entretenida: perfecta para pasarla bien.

El Método Grönholm es un retrato ácido del poder corporativo donde la verdadera prueba es descubrir hasta dónde llegan tus límites.

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