Por Kerim Martínez/ En tiempos donde la creación de públicos es uno de los grandes desafíos del teatro contemporáneo, resulta fundamental destacar los esfuerzos de aquellos espacios que, más allá de programar obras, se ocupan activamente de calentar sus foros, fidelizar espectadores y cultivar comunidad escénica.
El Teatro Xola, bajo la gestión de Rebeca Moreno, ha convertido esta misión en una política sostenida, logrando llenar de vida —y de público— una sala cómoda, funcional y con más de 500 butacas, semana tras semana. Con una cartelera sólida y popular que apuesta principalmente por la comedia, el recinto ha albergado títulos exitosos como Doce princesas en pugna, Lavar, peinar y enterrar y Hasta que la mafia nos separe, por mencionar solo algunos. A esta línea de comedia eficaz y de amplio alcance se suma ahora su nueva apuesta: El favor, una obra inteligente y mordaz que promete carcajadas, reflexión… y más de una conversación incómoda al salir del teatro.
El Favor es un texto de la dramaturga catalana Susanna Garachana, una autora que con esta ópera prima ha conquistado al público y la crítica en su país, logrando tres exitosas temporadas en Barcelona y una más en Madrid, con funciones prácticamente agotadas. La obra llega por primera vez a México de la mano de la productora La Gran Audiencia, en una coproducción encabezada por Joserra Zúñiga —quien además firma la adaptación y la dirección—, junto a Xevi Aranda y Óscar Carnicero.
Este equipo creativo, ya sea trabajando en conjunto o por separado, ha demostrado una apuesta constante por montajes de alta calidad, con textos contemporáneos, inteligentes y versátiles en su temática, que conectan con distintos tipos de públicos sin sacrificar profundidad ni rigor artístico. Garachana, que también es actriz, aborda en El favor una historia aparentemente sencilla, pero cargada de preguntas complejas sobre la masculinidad, la amistad y los límites de lo que estamos dispuestos a hacer por amor… o por lealtad.
La premisa es tan incómoda como irresistible: Iván quiere tener un hijo con su pareja, pero no puede… y decide pedirles a sus tres mejores amigos —Santi, Edu y Miguel— que le donen semen. Lo que en teoría podría ser un simple favor entre amigos se convierte en una noche impredecible, en la que afloran prejuicios, egos, tensiones ocultas y viejas heridas. Entre copas, dudas y silencios incómodos, la amistad se pone a prueba.
Uno de los mayores aciertos de la dramaturgia es que, pese a lo potencialmente escandaloso de su planteamiento argumental, nunca cae en la vulgaridad ni en el chiste fácil. La comedia se sostiene gracias a diálogos ágiles, fluidos y en su mayoría naturales, cualidad que se potencia en esta versión mexicana gracias a la adaptación de Joserra Zúñiga, quien no solo traslada el texto a un contexto cultural más cercano, sino que también rejuvenece a los personajes —que en la versión original rondaban los 40 o 50 años— haciéndolos más cercanos a una generación menor de 40.
Otro punto a favor es la construcción clara y diferenciada de los personajes, lo cual permite al público comprender e identificarse con las distintas posturas frente al conflicto que los une. Sin embargo, no todo el terreno es sólido. El texto toca temas complejos como la masculinidad, la identidad o la reproducción asistida, pero al mantenerse en un tono predominantemente cómico, deja ciertas capas sin explorar a fondo.
Para parte del público, esta decisión suma agilidad y frescura; para otros, puede parecer una oportunidad no del todo aprovechada para profundizar en lo emocional o lo reflexivo. Aun así, el equilibrio que se alcanza entre el humor y la incomodidad revela una propuesta que sabe hacia dónde va y logra comunicarlo sin perder el vínculo con su audiencia.
El elenco, encabezado por Álex Fernández, Harold Azuara, Sergio Velasco y Hugo Catalán, logra una dinámica interesante en escena. Fernández y Azuara aportan frescura y comicidad, mientras que Catalán y Velasco construyen a sus personajes con un enfoque más reflexivo y calculado. Ese contraste en los estilos actorales, más que restar, plantea un punto de ajuste que, con el avance de las funciones, puede traducirse en un ensamble más fluido y equilibrado.
La escenografía, diseñada por Juan José Tagle, representa el departamento de Iván a través de un espacio que integra distintos ambientes en un mismo plano: sillones individuales dispersos, un área que simula una terraza con pasto sintético y sillas plegables, y un gran muro de cristal al fondo que, por momentos, se vuelve traslúcido para revelar otras zonas del departamento, como el baño. La propuesta resulta interesante y funcional, aunque su diseño algo disperso puede dificultar, por momentos, la lectura visual de lo que ocurre en escena. Además, el reflejo constante del público en el muro de espejos genera un efecto doble que, si bien podría pensarse como un guiño simbólico, a veces distrae más de lo que suma.
La dirección de Joserra Zúñiga logra que el ritmo de la obra se mantenga ágil y constante, lo que ayuda a que el público esté atento durante toda la función. Por momentos, los movimientos de los actores en escena se sienten algo dispersos y sin un objetivo claro, lo que puede restarle fuerza a ciertas situaciones. La música de fondo, pensada para dar realismo a la reunión entre amigos, aporta atmósfera, aunque en algunos pasajes la selección musical termina por desviar un poco la atención de lo que ocurre en escena.
El favor plantea preguntas incómodas que siguen resonando días después de haber asistido a la sala teatral: ¿hasta dónde llegarías por un amigo?, ¿puede una amistad sobrevivir a un hijo biológico en común? Con una puesta en escena sencilla y directa, y un texto que no teme abordar temas complejos, esta obra es un ejemplo de cómo el teatro contemporáneo puede ser tan divertido como revelador. Una propuesta sugerente, íntima y vigente que deja al espectador con ganas de debatir lo que acaba de ver.
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Foto: Kerim Martínez













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Compré 2 boletos para el próximo domingo 17 pero me acabo de enterar que tendré que salir de la CDMX tengo un tema familiar y lo más seguro es que regreso hasta septiembre 15
Hay forma de resolverlo…?
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