Asistir a cada nueva temporada de Disney On Ice se ha convertido en uno de esos rituales que espero con auténtica ilusión. No importa cuántas veces haya visto a Mickey abrir el espectáculo o cuántas versiones distintas hayan pasado por el hielo: siempre hay algo que consigue emocionarme.
Quizá sea porque, apenas se apagan las luces del Auditorio Nacional y comienza a sonar la música, el tiempo parece detenerse por un instante. De pronto, los pendientes del día quedan atrás y lo único que importa es seguir a Mickey, Minnie, Donald y Goofy en un viaje por algunos de los mundos que marcaron nuestra infancia. Basta escuchar una melodía conocida o ver aparecer a un personaje querido para recordar que esas historias siguen teniendo un lugar especial, sin importar la edad que tengamos.
Esta edición de ¡Vive la magia! reúne clásicos entrañables con películas más recientes, permitiendo que distintas generaciones encuentren un momento con el cual conectar.
El recorrido comienza con la divertida pandilla de Toy Story. Jessie, Buzz y Woody son los primeros en abrir la función, arrancando risas y despertando la nostalgia, para después viajar al reino helado de Frozen, donde Elsa, Anna y el entrañable Olaf toman la pista, personajes que no pueden faltar.
Después llega el turno de Zootopia, donde la valiente oficial Judy Hopps y el astuto Nick Wilde unen esfuerzos para encontrar a un escurridizo ladrón que consigue esconderse entre enormes conos de tránsito. La misión se convierte en un divertido juego en el que el público participa hasta ayudar a la peculiar pareja de policías a dar con el fugitivo.
Más adelante llega uno de los momentos más esperados: el desfile de princesas. Tiana, Ariel, Rapunzel y Jasmine aparecen acompañadas por sus respectivas parejas en secuencias que evocan algunos de los pasajes más memorables de sus historias. Ariel y Rapunzel, además, protagonizan dos impresionantes rutinas aéreas que elevan la emoción —literalmente— y arrancan una de las ovaciones más grandes de la noche. A continuación, Blancanieves, Mulán, Cenicienta, Aurora, Tiana, Rapunzel, Jasmine y Ariel vuelven a reunirse en una elegante coreografía sincronizada que celebra el legado de las princesas de Disney.
Uno de los mayores aciertos de la producción es el ritmo. Las historias se suceden con naturalidad gracias al uso de pantallas monumentales, iluminación y una escenografía que transforma el hielo en distintos escenarios sin romper la continuidad.
El espectáculo da un giro con la llegada de las emociones de Intensa-mente 2. Alegría, Tristeza, Desagrado, Temor, Furia y la recién incorporada Ansiedad convierten la pista en una divertida cancha de hockey donde los recuerdos, representados por grandes esferas transparentes, se transforman en el eje de una de las secuencias más originales y visualmente atractivas de toda la función.
El color vuelve a inundar la pista cuando La familia Madrigal hace su aparición. El universo de Encanto llena el escenario de música, alegría y movimiento, mientras dos espectaculares acrobacias aéreas complementan la coreografía sobre hielo al ritmo de temas tan entrañables como La familia Madrigal y No se habla de Bruno. Como sorpresa, el elenco también interpreta En lo profundo/Peso, una incorporación que arranca la emoción del público y termina por envolver este segmento en toda la magia de la película.
La aventura concluye con Moana 2, donde Moana y Maui emprenden una nueva travesía que aprovecha al máximo la amplitud de la pista. Uno de los momentos más sorprendentes llega con la aparición de Matangui. Al ritmo de Soltar, un extraordinario juego de luces hace que el vestuario de los bailarines brille de forma fosforescente sobre el hielo, creando una de las imágenes más hipnóticas de toda la función. Después, Moana vuelve a escena para interpretar Yo soy Moana, un instante cargado de emoción que prepara el camino para el esperado desfile final, donde todos los personajes regresan a la pista para despedirse del público.
Más allá del despliegue técnico, lo que realmente hace especial a Disney On Ice ocurre también en las butacas. Es imposible no mirar alrededor y descubrir a niñas y niños vestidos como sus personajes favoritos, familias cantando las canciones y adultos que, casi sin darse cuenta, vuelven a emocionarse con historias que conocen de memoria. Por un momento, todos parecen compartir la misma ilusión.
Cada segmento tiene algo que ofrecer y, cuando el desfile final reúne a todos los personajes sobre la pista, es difícil no sonreír. Al final, salí del Auditorio con esa sensación que siempre me deja este espectáculo: durante un par de horas, mi niña interior volvió a ocupar el mejor asiento de la función.
Disney On Ice ¡Vive la Magia! se convierte en una excelente opción para disfrutar en familia durante esta temporada, y te espera de martes a domingo, hasta el 26 de julio en el Coloso de Reforma, para más información da clic aquí.
Por Itaí Cruz, Foto: Cartelera de Teatro















