Hemos recorrido ya los primeros 25 años del siglo XXI. Al iniciar el siglo era imposible imaginar todo lo que hemos vivido. Comenzamos este proyecto hace ya prácticamente catorce años y difícilmente imaginamos el crecimiento que tendría. Desde entonces, el teatro, las plataformas digitales y nosotros mismos hemos cambiado.
Figuras fundamentales, que trabajaron para formar el teatro mexicano como lo conocemos, dejaron este plano durante este cuarto de siglo: Hugo Argüelles, Emilio Carballido, Fela Fábregas, Tina Galindo, Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (LEGOM), Alejandro Luna, Ludwik Margules, Ana Ofelia Murguía, Tara Parra, Silvia Pinal, Adriana Roel, José Solé, Ignacio López Tarso, Tomás Urtusástegui y Raúl Zermeño Saucedo, entre muchísimos otros.
Sin embargo, se han ido consolidando nuevas generaciones de actrices, actores, directoras y directores, productoras y productores, dramaturgas y dramaturgos, creativas y creativos. Los discursos han cambiado, se han transformado poco a poco, los espacios se han vuelto más plurales, más diversos y más equitativos.
Hemos visto desaparecer teatros, foros y espacios escénicos, pero también hemos visto nacer nuevos teatros y nuevos espacios dedicados a la cultura. Recintos cómodos, funcionales y equipados con tecnología de punta, ejemplo de ello son el Teatro Telcel, La Teatrería, el Teatro Milán y el Foro Lucerna, por mencionar solo algunos.
El teatro, en México y en todo el mundo, vivió hace unos años uno de los mayores retos que ha enfrentado: el cierre total de recintos por la emergencia sanitaria del COVID-19. En México, además, tres años antes, el teatro fue sacudido –metafórica y literalmente– por el terremoto de 2017. Sin embargo, como siempre, el teatro ha logrado superar cualquier obstáculo, sigue vivo y dinámico. Ha sabido adaptarse y encontrar nuevos caminos.
Si bien algunos sectores de la industria como el institucional y el independiente se han visto castigados por la falta de recursos y presupuesto, y en el caso de muchos foros las compañías tienen que sufrir temporadas demasiado cortas, también hemos visto en estos 25 años grandes montajes y superproducciones; hemos podido ver el nacimiento de títulos que se han vuelto ya legendarios dentro de nuestra cartelera por su longevidad: La dama de negro, Defendiendo al cavernícola, Toc Toc, Mentiras, Los monólogos de la vagina, y otros más recientes que se han ido consolidando con temporadas largas o temporadas que regresan sistemáticamente, como Siete veces adiós o Puras cosas maravillosas; estos son tan solo unos ejemplos.
La actividad escénica este año que finaliza fue intensa. De acuerdo a nuestros datos, durante el 2025 estuvieron activas 684 obras y unipersonales en cartelera. De ellas 438 fueron estrenos, 211 reestrenos y 35 obras que mantuvieron temporada desde el 2024 o antes. Además de 14 festivales y ciclos.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el 9 de octubre pasado la actualización del Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (MODECULT). Sus cifras arrojan que la asistencia de personas de 18 años y más a eventos culturales (conciertos, presentaciones de música en vivo, proyección de películas, exposiciones, teatro, museos y danza) alcanzó el 61.2 por ciento de esta población. Este indicador es el segundo más alta desde el 2016 en este ejercicio estadístico. Es un avance muy sólido desde el año 2021, cuando la cifra, debido a la pandemia del COVID-19, fue sólo del 17.3%. En lo que respecta al 2024, esta cifra creció 8.7 puntos porcentuales.
En lo que se refiere específicamente al teatro, el INEGI señala que este año, del total de la población de 18 años o más, el 16.9% asistió a una obra de teatro, frente al 10.4% que lo hizo en el 2024. El informe señala que esta cifra se incrementa hasta el 21% cuando se considera a la población de 12 años o más. Sin embargo, estos números están todavía lejos si las comparamos con el porcentaje de asistencia al cine y a conciertos, que alcanza el 47.2% y el 32.7% respectivamente.
Estos datos muestran todavía un rezago, pero también áreas de oportunidad. Los datos del INEGI encontraron que la asistencia a estos tipos de eventos está estrechamente relacionada con el nivel de escolaridad. También destaca que el recibir motivación para asistir a estos eventos durante la infancia, así como realizar alguna actividad artística, son factores importantes. Es claro que ahí es un terreno donde se debe trabajar para incentivar el consumo cultural en nuestro país.
Los números son alentadores, pero hace falta mucho por hacer. Sin embargo, y más allá de las cifras, en este día, queremos celebrar que el teatro mantiene su vitalidad, que creadores, productores, equipos técnicos y administrativos, medios especializados y todos quienes están involucrados trabajan día a día y entregan su vida al teatro. Pero sobre todo, queremos agradecer a ustedes, el público, a nuestros usuarios, que son quienes asisten a las salas, pues son el elemento fundamental que permite que se lleve a cabo la experiencia viva y presencial del teatro.
Les agradecemos habernos acompañado todo este año. Les deseamos un año 2026 lleno de amor, dicha, éxitos y mucho teatro. Nosotros seguiremos trabajando el año que está por iniciar para ser el puente entre público y creadores. ¡Feliz 2026, nos vemos en el teatro!










