Existen espectáculos que impresionan por su despliegue técnico y otros que logran algo mucho más difícil: recordarnos por qué vale la pena seguir creyendo en el mundo. Tal como ocurre en ECHO, la nueva producción de Cirque du Soleil.

Confieso que llegué a la función sin saber exactamente qué esperar. Después de varios años viendo producciones de la compañía, pensé que me encontraría con otra demostración de virtuosismo acrobático. Lo que encontré fue una experiencia que, además de sorprenderme, me conmovió.

La historia sigue a Future y a su inseparable perro Ewai, quienes descubren un misterioso cubo que se transforma a lo largo del espectáculo. A partir de ese encuentro surge un viaje que habla de la relación entre los seres humanos, los animales y la naturaleza. El mensaje podría parecer sencillo, pero la forma en que se construye sobre el escenario lo vuelve profundamente significativo.

El enorme cubo blanco que domina la escena se convierte en bosque, refugio, océano y universo. A su alrededor aparecen criaturas que parecen salidas de un libro ilustrado: aves, mamíferos y seres fantásticos que habitan un mundo donde todo está conectado. Las proyecciones, la música en vivo y el vestuario dialogan con las acrobacias para crear imágenes que permanecen en la memoria mucho después de que termina la función.

Hay números que provocan aplausos inmediatos por el riesgo y la precisión de los artistas. Sin embargo, lo que más permanece no es una pirueta específica, sino la sensación de contemplar algo construido con cuidado y sentido. En ECHO, la destreza física no existe solo para impresionar; también sirve para hablar de confianza, colaboración y equilibrio.

Quizá por eso el espectáculo resulta tan especial. En tiempos donde abundan los discursos sobre la crisis ambiental y la incertidumbre del futuro, Cirque du Soleil apuesta por una mirada distinta. No ofrece respuestas ni sermones. Propone imaginar un mundo donde la convivencia todavía es posible.

Al final, mientras los personajes encuentran una forma de restaurar el equilibrio, uno sale de la carpa con una sensación poco común: esperanza. De todos los espectáculos de Cirque du Soleil que he visto en los últimos años, ECHO es, sin duda, uno de los más hermosos, no solo por lo que muestra, sino por lo que logra despertar.

Si quieres vivir esta experiencia, ECHO inicia hoy su temporada con su estreno oficial en Querétaro (del 3 al 27 de septiembre en la Gran Carpa Soleil del Autódromo). Posteriormente, la magia se trasladará a Guadalajara del 8 de octubre al 1 de noviembre en la Gran Carpa Soleil de Plaza Patria, para finalmente llegar a la Ciudad de México del 12 de noviembre al 3 de enero de 2027 en la Gran Carpa Santa Fe. 

Por Itaí Cruz, Fotos: Cortesía Escenario Ocesa