Por Alegría Martínez/ Como una bacteria contagiosa, la agresividad repta, cargada de soledad y miedo en dos personas que huyen de sí, de la culpa que los persigue, de esa marginalidad emocional a la que sobreviven cada uno de sus días.
Mesa y silla de un solitario bar en rincones opuestos, acogen por separado, como si se tratara de dos astilladas balsas en altamar, a Dani y a Roberta, dos náufragos sedientos de ser alguien común, prestos al ataque en defensa propia, entre destellos de ironía y un humor que muerde.
Cristian Magaloni dirige, Dani y el profundo mar azul, de John Patrick Shanley. Montaje que arroja luz en el oscuro túnel de la violencia, que devora sin piedad al ser humano, como si fuera merecedor de todo el daño que le aqueja.
El dramaturgo, director, cineasta y guionista estadounidense obtuvo un Óscar al Mejor guion original por la cinta Moonstruck, traducida como Hechizo de luna, protagoinzada en 1987 por Cher y Nicolas Cage. Es también autor y director de La duda (2008), con Meryl Streep y Philipe Seymour Hoffman, la cual es una adaptación de una obra de teatro escrita por él mismo (La duda tuvo en 2024 un montaje en el Foro Shakespeare bajo la dirección de José Sampedro). En los personajes de Dani y el profundo mar azul, plasma el dolor, la soledad y una urgente necesidad de escucha, tan grande como su deseo de encontrar el silencio que acalle sus pensamientos.
Sostenidos por el desasosiego y el odio, ella con 31 años de edad y él con 29, intercambian secretos, como sólo se puede hacer con alguien desconocido. En un solitario rincón de Tamaulipas, botanas, trago y alguna canción en la voz de José José, apaciguan los demonios internos con los que conviven estos personajes.
La experiencia de John Patrick Shanley, nacido en el Bronx, Nueva York, en 1950, entre drogas y violencia, nutre a sus personajes de ese germen destructor que emerge en acciones, en golpes, en palabras pronunciadas como chispas cargadas de altanería y provocación, que por el motivo que sea, emiten las personas crecidas bajo agresión y amenaza constantes.
La certera adaptación de Roberto Cavazos y Sofía Morfín Jean, ubica la acción en la zona fronteriza de nuestro país y pone en voz de los personajes, dichos, reacciones, frases y leperadas comunes, que el trabajo del elenco, conformado por Samantha Coronel y Xavier García y la dirección de Magaloni, hacen resonar plenos de honestidad y significado.
El minucioso trabajo del director y el elenco permite al espectador ser testigo -como pocas veces sucede- de la circunstancia, los antecedentes, el subtexto, la creación de las imágenes, propias tanto del personaje de Roberta como del de Dani y lo que ambos personajes deducen del otro en silencio, así como de sus distintas motivaciones, de esa intermitente búsqueda de conflictos, que es parte de su vida cotidiana, de alguna posible vía de escape, y a la vez disfrutar de ese paradójico humor que evidencia ingenuidad, deseo, venganza y pronostica catástrofe.
Los personajes de esta obra, que en lo personal se culpan de sus malas acciones y se consideran indignos de perdón y de ser queridos, se comunican, se hacen confidencias y abren espacio entre su agresividad y sus carencias, para vislumbrar una fantasía, construirla con palabras para atisbar en el sueño de ser quienes nunca han sido.
Dani y el profundo mar azul propone al espectador acercarse a la vulnerabilidad de dos seres humanos excluidos por las circunstancias, por sí mismos y por una sociedad que se cierra cada vez más a cada uno de sus pasos, a lo que éstos responden con agresividad hacia sí y hacia los demás, en una cadena de sucesos que los hunden.
El trabajo de esta puesta en escena, producida por Guacamayas Arden, abre la mirada al infierno que padecen una mujer que no puede perdonarse un acto que se sintió obligada a cometer y un hombre que ignora si se propasó en uno de sus habituales arranques de ira.
Cristian Magaloni, que ha protagonizado, escrito y recientemente ha dirigido tanto obras de gran formato, de distintos géneros, como la cómica Qué desastre de función, actualmente en cartelera, su multipremiado montaje de Indecente, o la compleja puesta en escena de Anatomía de un suicidio, por mencionar solo tres, elige esta obra del laureado John Patrick Shanley, mediante la que expone nítidamente uno de los mayores males sociales que nos aquejan.
La dirección de Magaloni, guía brillante y equilibradamente, a actriz y actor, por ese campo minado que se abre ante sus personajes. Samantha Coronel y Xavier García, construyen a esa mujer y a ese hombre sin horizonte, orgullosos de su arrojo para protagonizar encontronazos ante cada obstáculo, a golpe de una sinceridad que quema y se vuelve un constante peligro para ellos y para quien se acerque a su camino.
La puesta en escena sorprende por la veracidad con la que Coronel y García crean a unos personajes, que conocedores de su propia violencia y la del otro, buscan desde su ingenuidad, treparse al filo de una felicidad derivada de una imagen, de un cliché social, de una ilusión que se vuelve una gota de luz, para quienes nunca la han sentido cerca.
La acertada escenografía e iluminación de María Vergara, crea el bar de mala muerte con rocola, decorado mediante muros cubiertos por brillantes y extensos flecos, la habitación de Roberta, con los destellos de luna artificial que emite la luz del vecino, y el lecho, hasta donde llegan reflejos, multitud de pequeñas luces que apuntalan la fantasía de los personajes.
Dani y el profundo mar azul, que cuenta con la producción ejecutiva de Débora Montiel y la dirección residente de Giovanna Duffor, es una propuesta alentadora por la honestidad, la energía, la creación de un claro diálogo silente, en una palabra: el profesionalismo con que se aborda la violencia, desde un microcosmos en que el humor y la fabricación de una mínima gota de esperanza, acerca a las personas, incluidas quienes viven bajo el dominio de ese monstruo al que en conjunto alimentamos sin pausa.
Para más información de Dani y el profundo mar azul, haz clic aquí…
Fotos: Cartelera de Teatro

















quiero ver esta obra…empiezo a ver teatro , porfin, otra vez!
pd- si me gustaria recibir info de obras teatrales