En esta quincuagésima segunda entrega te presentamos a Eduardo “Yayo” Villegas, creador escénico multidisciplinario que se mueve entre la actuación, la composición y el diseño sonoro. Con una trayectoria que inició desde muy joven, Yayo ha hecho del sonido una herramienta narrativa esencial en el teatro y el cine, entendiendo la música no sólo como acompañamiento, sino como un lenguaje que construye sentido y emoción.

¿Quién es Yayo Villegas?
Yayo Villegas es un creador escénico multidisciplinario, actor, compositor, ingeniero en audio, diseñador sonoro y productor musical. Originario de la Ciudad de México, ha construido una carrera de más de una década en teatro y cine, integrando la música y el sonido como lenguajes centrales en la narrativa escénica.

¿Cómo inició su trayectoria profesional en las artes escénicas?
Su carrera comenzó en 2014 como músico en escena en Venimos a Ver a Nuestros Amigos Ganar, de David Jiménez Sánchez, obra con la que llegó a la 34ª Muestra Nacional de Teatro. Desde entonces, su trabajo ha evolucionado hacia la creación sonora, la actuación y la composición para distintos proyectos.

¿Qué destaca de su formación y su enfoque creativo?
Yayo estudió Producción Musical en REC Música y se formó como actor en el Diplomado de TransLímite. Su visión parte de reconocer que el sonido es un elemento artístico poderoso y directo, capaz de transformar la experiencia teatral. Para él, todo lo que ocurre auditivamente en escena es música y puede construirse como parte del discurso dramatúrgico.

¿En qué proyectos trabaja actualmente y qué reconocimientos ha recibido?
Hoy dirige su propio estudio de producción, grabación y mezcla en la CDMX, colaborando con artistas independientes y compañías teatrales. Además, estuvo nominado al premio ACPT en la categoría de Mejor Diseño Sonoro por su trabajo en Puerto Deseo, de Mariana Giménez y Gabriela Guraieb.

Más allá de las tablas…

Si tu vida fuera una obra de teatro, ¿qué género sería y por qué?
YV: Sería teatro del absurdo o una tragicomedia. A veces me siento medio perdido dentro de esta vorágine posmoderna. La inmediatez de la información me llega a proporcionar una falsa sensación de falta de sentido. Pero, luego los momentos más simples en compañía de la gente que amo me recuerdan que no hay mejor sentido ni nada más importante que la gente con la que trabajo, que a la vez (por fortuna) es la gente que amo.

¿Qué es lo más inesperado que has hecho para inspirarte en un personaje o una obra?
YV: Asistir a un taller de teatro para infancias para entender un personaje. También irme a vivir una historia de amor tóxico a Ensenada.

Si pudieras compartir escenario, ¿a quién elegirías?
YV: Me encantaría trabajar como actor con Daniel Veronesse o Luis Brandoni. Me encantaría hacer música para una película de Alejandro González Iñárritu.

¿Cuál fue el momento más divertido o vergonzoso que has vivido con tus colegas fuera del escenario?
YV: Un día saliendo de un ensayo en la Ex-Esmeralda, le pedí las llaves del coche a mi novia. Nunca las recuperé e hice todo un pancho enfrente de todo mundo. También hace un par de días me caí enfrente de los papás de un taller para infancias. Me fui hasta el piso.

¿Cómo te gustaría ser recordado?
YV: Pienso que los actores de teatro por la misma naturaleza del suceso su huella puede ser un poco efímera. Sin embargo me gustaría que me recuerden como alguien creativo, alegre y amoroso.

Por Itaí Cruz, Fotos: Cortesía producción/Yayo Villegas

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