En esta trigésima tercera entrega, te presentamos a Raquel Urióstegui, actriz y traductora, quien ha destacada como un puente creativo entre la escena mexicana y francesa.
¿Cómo fueron sus primeros pasos en las artes escénicas?
Su acercamiento al escenario comenzó con la danza contemporánea, disciplina que estudió durante cuatro años antes de enfocarse en la actuación. Después ingresó al Centro Universitario de Teatro, donde se tituló en 2001. Incluso antes de terminar sus estudios, ya colaboraba con la Compañía Los Endebles, participando en varios proyectos.
¿Qué la llevó a traducir obras de teatro y cómo inició esa faceta?
Al integrarme a la Compañía Tapioca Inn, comenzó a traducir teatro. La primera obra que adaptó fue Pacamambo, de Wajdi Mouawad, una puesta en escena dirigida por Hugo Arrevillaga, donde también actuó. Ese proyecto marcó el inicio de una labor que ha seguido cultivando a lo largo de los años.
¿Cómo ha sido su experiencia profesional desde que se mudó a Francia?
Desde 2005 reside en Francia. Estudió lengua y civilización francesa en la Universidad de Nantes, y desde entonces ha trabajado con compañías como Sciences 89 y Royal de Luxe. También ha impartido talleres escolares y dirige el taller de teatro en español en la Facultad de Letras de la Universidad de Nantes. Una experiencia muy especial para ella, fue cuando pudo llevar Frida, viva la vida, de Humberto Robles, a diferentes escenarios de la región oeste durante dos años.
¿Qué otros proyectos ha realizado como traductora?
Gracias al Consejo de Artes de Canadá, ha traducido varias obras de Wajdi Mouawad que han sido puestas en escena en México. Desde hace más de tres años colabora con Dorado 70 y Rebeca Trejo en la traducción de Un obús en el corazón. Además, recientemente se estrenó en México y América Latina, Por el mar (Aún si nosotras nos ahogamos), de Anaïs Allais Benbouali, una obra que tuvo el privilegio de traducir.
Más allá de las tablas…
Si tu vida fuera una obra de teatro, ¿qué género sería y por qué?
RU: Creo que una tragedia contemporánea; porque está llena de toda la belleza, de lo implacable, las ironías, crudeza y contradicciones que habitan nuestra actualidad.
¿Qué es lo más inesperado que has hecho para inspirarte en un personaje o una obra?
RU: Creer que iba a inspirarme leyendo un manga erótico de muy mal gusto.
Si pudieras compartir escenario, ¿a quién elegirías?
RU: A Wajdi Mouawad.
¿Cuál fue el momento más divertido o vergonzoso que has vivido con tus colegas fuera del escenario?
RU: En los camerinos siempre, antes de iniciar una función, infinidad de momentos divertidos y complicidad.
¿Cómo te gustaría ser recordada?
RU: Como una mujer de teatro.
Por Itaí Cruz, Fotos: Cortesía
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