En esta cuadragésima séptima entrega te presentamos a Natalia Junco, diseñadora de vestuario y escenógrafa formada en la ENAT. Su carrera se distingue por una visión artesanal, una investigación constante de materiales y un enfoque narrativo que convierte el diseño en motor dramático.

¿Quién es Natalia Janco?
Soy diseñadora de vestuario y escenógrafa egresada de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT), donde estudié la carrera de Escenografía con especialidad en Diseño de Vestuario, obteniendo la medalla al desempeño académico en 2016. Desde entonces, he trabajado en proyectos escénicos, plásticos y audiovisuales que me han permitido explorar distintas formas de narrar a través de los materiales, el color y la textura.

¿Cómo ha sido tu recorrido dentro del diseño y las artes escénicas?
He tenido la oportunidad de participar en proyectos muy diversos. En el ámbito plástico, colaboré en la realización de un sarape teñido con pigmentos naturales que forma parte de la exposición permanente del Museo de Arte Popular (MAP), así como en el diseño de medallas para la Fundación Caballero Águila.
En el teatro y la danza, he trabajado con creadores como Duane Cochran, con quien diseñé el vestuario del proyecto Notas Urbanas, presentado en el Teatro de la Ciudad de México y el Palacio de Bellas Artes; con Bruno Bert en La boda de Bertolt Brecht en el Teatro Salvador Novo; con David Olguín en El viaje interminable en el Foro López Mancera; y con Alicia Martínez en Caballo Blanco en el Teatro El Milagro. También he colaborado con Los Estroberry Clown en Cielo y Nube, proyecto que ha recorrido festivales como Quimera y la Feria de las Calacas en el Centro Nacional de las Artes, además de presentarse en el Teatro Julio Castillo.

¿Qué proyectos recientes destacarías?
Uno de los más significativos fue el diseño y coordinación de utilería para la ópera La Bohème de Giacomo Puccini, presentada en 2024 en el Palacio de Bellas Artes. Además, en 2023 fundé mi propia productora, Arte y Escena Janconde, con el propósito de generar propuestas escénicas integrales que combinen arte, diseño y dramaturgia. El primer proyecto de la compañía fue Boyena, estrenado en 2024 en el Teatro Sergio Magaña dentro del Sistema de Teatros de la CDMX, posteriormente en 2025 en el Teatro Orientación del CCB, y seleccionado para formar parte de la 45 Muestra Nacional de Teatro.

¿Qué te inspira a crear desde el diseño de vestuario?
Me interesa cómo el vestuario puede construir identidades, atmósferas y emociones. Cada prenda tiene una historia y un sentido dramático; es una extensión del personaje y del universo visual que la obra propone. Diseñar es, para mí, una forma de contar sin palabras.

Más allá de las tablas …

Si tu obra fuera una obra de teatro, ¿qué género sería y por qué?
NJ: Tragicomedia. Sentir es lo primero, aunque no quieras. Sientes, y ya con eso te pones en la línea de fuego. Luego llega perder: gente, momentos, pedazos de ti que dabas por seguros. Tropiezas con tus propias decisiones, con lo que soñaste, con lo que no salió. Y cuando ya no queda de otra, te ríes. No porque dé risa, sino porque si no te ríes, te deshaces. Nos rompemos y nos reímos, tropezamos y seguimos. Y así la llevamos, haciendo de la vida una tragicomedia con los zapatos cambiados y el corazón parchado.

¿Qué es lo más inesperado que has hecho para inspirarte en un personaje o una obra?
NJ: Observar. Pero no desde lo grandioso, sino desde lo simple. Lo más inesperado ha sido dejar de buscar y simplemente mirar: la vida misma, el arte que se esconde en una banca vieja, en una señora que regaña a su hijo en el mercado, en la forma en que alguien sostiene una taza. Lo cotidiano tiene una belleza brutal cuando dejas de correr. Ahí están los personajes, ahí están las historias: en lo que todos ven, pero pocos miran de verdad.

Si pudieras compartir escenario, ¿a quién elegirás?
NJ: Elegiría a quienes aman lo que hacen y lo reflejan en cada parte de su trabajo. Personas que se entregan de verdad, sin pretensiones, con el corazón por delante. Un ejemplo claro es el equipo que se formó para Boyena —no hubo un solo integrante que no diera lo mejor de sí. Se notaba en todo: en lo creativo, en la dirección, en el elenco y en cada área de realización. Trabajar con gente así no solo enriquece la obra, también te transforma como persona. Porque compartir escenario no es solo trabajar juntos, es confiar, construir, y dejar que el talento del otro te impulse.

¿Cómo te gustaría ser recordada?
NJ: Como una persona a la que le gustaba lo que hacía. Que disfrutaba crear, imaginar, construir algo desde una idea. Alguien soñadora, sí, pero con los pies lo suficientemente en la tierra como para intentar hacer realidad esos sueños. Que no se quedaba quieta, que amaba su trabajo y lo vivía con pasión. Si logran ver eso en mí, entonces me pueden recordar así, y con eso basta.

Por Itaí Cruz, Fotos: Cortesía Natalia Janco

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