Por Roberto Sosa/ Es una obra teatral dividida en dos partes, El milenio se aproxima y Perestroika. Una obra épica de largo aliento (siete horas) que se despliega sobre un escenario ceñido por una gran escenografía movible, con muros que suben y bajan. En medio del espacioso lugar se cruzan historias de judíos y mormones; alucinaciones, anhelos y frustraciones. Son los 80’s, tiempos del presidente Ronald Reagan, es Nueva York y una nueva enfermedad se manifiesta: el VHI/SIDA (Virus de Inmunodeficiencia Humana).
El Virus de Inmunodeficiencia Humana mueve los ejes dramáticos que cuentan esta historia la cual inicia con Prior Walter y Louis Ironson, son pareja gay, Prior vive con VIH/SIDA, Louis no sabe cómo afrontar el padecimiento del hombre que ama. Harper Pitt está casada con Joe Pitt, son mormones; ella vive con depresión y ansiedad, también está sexualmente insatisfecha, padece incesantes alucinaciones inducidas por el excesivo consumo de Valium; Joe es gay dentro del armario.
En la subtrama aparece Roy Cohn, un poderoso abogado de Nueva York, soberbio y orgulloso; sus conexiones políticas son su mayor arma que emplea sin compasión y ética. Su médico le tiene un diagnóstico: ha desarrollado SIDA. Lo intenta ocultar detrás de un supuesto cáncer de hígado. Decadente y enfermo, confronta al fantasma de Ethel Rosenberg, sentenciada a muerte en la silla eléctrica junto con su esposo, acusados por Cohn de espionaje.
La puesta en escena es ambivalente, en el mismo espacio confluyen las alucinaciones de Harper y los sueños de Prior (estar en una coreografía donde canta y baila Tina Turner). Para Harper la contaminación ambiental es su mayor preocupación, alucina estar en la Antártica y puede ver esquimales; una coincidencia le revela la personalidad oculta de su esposo Joe Pitt. Prior siente que la muerte se acerca, su mayor anhelo es tener cerca a su novio Louis.
Inicia en donde termina la primera parte, Prior tiene una visión, un ángel baja del cielo y lo nombra profeta, “¿soy un profeta homosexual…?”. Roy en una cama de hospital contesta una llamada, “estoy muy ocupado muriendo…” Tiene sus propias visiones; soberbio y arrogante ante su enfermedad y su inminente muerte. Sin tener un poco de humildad, insulta al enfermero que lo atiende.
La relación de Harper y Joe se rompe, su religión les niega la posibilidad de un divorcio; él se enamora del novio de Prior. La ficción se desborda del escenario, los personajes emocionalmente trastornados construyen las escenas, algunos desde su psique. El discurso escénico es por momentos surrealista. “El cielo es gris y lleno de cuervos…”. Las dos partes inician con un monólogo, un rabino y un viejo bolchevique, respectivamente, hacen la introducción a las dos historias.
Escrita por el dramaturgo y guionista estadounidense Tony Kushner, Ángeles en América es una obra grandiosa ambientada en 1985 cuyo tema central gira en torno a la pandemia de VIH/sida, la obra le valió a su autor el Premio Pulitzer en 1992. Kushner creó un monumento dramático de largo aliento con duración de siete horas. El texto se construye con distintos géneros como: Gay drama, Drama político, Fantasía, Ghost play (apariciones de espíritus y fantasmas) y drama médico, entre otros.
La dirección es de Cristian Magaloni (las dos partes, enorme reto). En Perestroika el primer acto suscribe los sucesos de El milenio se aproxima, transcurre sin emocionar o asombrar. Las transiciones son menos, Magaloni se reservó y nos preparaba para lo que veríamos el segundo acto; las escenas están bien armadas y cuidadas, con los personajes desbordados por el drama y la comedia hasta llegar al clímax; todo está acertadamente bien conjuntado. Sin duda el resultado está bien logrado.
Las actuaciones son de un gran elenco: Enrique Arreola (Roy), Carolina Politi (fantasma de Ethel, Hannah, madre de Joe, médico, rabino, bolchevique), Vicky Araico (Ángel, abogado, Tina Turner), Pablo Marín (Prior), Assira Abbate (Harper, coro), Aldo Guerra (Louis, coro), Jesús Delgado (Belize ex novio de Prior, enfermero, coro), Lucio Giménez Cacho (Joe, coro). Todos están en gran nivel, en su personaje, dramático o en comedia.
Enrique encarna al abogado gay de forma excelente; Assira siempre en gran nivel; Vicky es un abogado, el ángel, canta y baila como Tina Turner; Aldo está en su personaje; a Jesús le creo, su trabajo es honesto; Pablo Marín realiza su actuación con rigor, fuerza y llena de matices; y Lucio sabe ser esposo y sabe enamorarse de otro hombre. Sin embargo cabe señalar el trabajo de Carolina Politi, es brutal por la manera en que se desdobla en un rabino, en madre, médico, fantasma o militar, da una catedra de actuación.
Ángeles en América es una obra cuyo eje dramático es el Sida; un relato situado en los años ochenta del siglo pasado. Por el tema o la forma en que lo aborda, es una obra que le habla a la comunidad gay, la aman sin duda y no les faltan motivos. Sin duda es un gran discurso teatral, y sobran motivos para ir a verla.
Traducción, Enrique Arce. Diseños de escenografía, Ana Adrià Reventos y Marcela Vethencourt; iluminación, María Vergara; diseño sonoro y composición musical, Miguel Jiménez; vestuario, Adriana Pérez Solís; coreografía y diseño de movimiento, Mauricio Rico; videomapping, Sheila Piedra.
Para más información de Ángeles en América parte I, El milenio se aproxima y Ángeles en América parte II, Perestroika, da clic en sus respectivos enlaces.
Fotos: Cartelera de Teatro















