Zanahorias nos lleva a Puritania, un reino ficticio del siglo XVIII, inverosímil y atractivamente decadente. Esta obra del dramaturgo español Antonio Zancada, estrenada hace 25 años en Madrid, mantiene todavía su vigencia.

La obra llega ahora a México bajo la producción de Pausa Dramática, con la dirección de Nohemí Espinosa y un elenco integrado por Santiago Zenteno, Diana Sedano, Óscar Piñero, Angélica Bauter y Gerall Nájera.

En este reino, en Le Paradise –una casa de “juego”– se dan cita los personajes más importantes: ¡Oh! Rey de Puritania (Santiago Zenteno), La Condesa de ¡Eh! (Angélica Bauter), El Marqués de ¡Ufff! (Óscar Piñero) y La Marquesa de ¡Ahhh! (Gerall Nájera), siendo su anfitriona la misteriosa y magnética Madame del Sagrado Corazón (Diana Sedano). Ahí realizan un juego, quien lo gane será declarado el más depravado de todo el reino (lo cual, en aquel país, es el honor más alto).

Aquí te decimos tres razones por las cuales ver Zanahorias, obra seleccionada en los Premios del Público Cartelera de Teatro, y sumergirte en el Reino de Puritania.

1. Una estética refinada, decadente y divertida. El vestuario de Mauricio Ascencio y el maquillaje y peluquería de Mariana Gutiérrez son, sencillamente, memorables. La estética del siglo XVIII se mezcla con lo moderno, el resultado es cautivador.

2. Detrás de la comedia podrás encontrar más de lo que se dice. Este montaje es una farsa llena de comedia irreverente y con mucho de cabaret. Los juegos verbales, que recuerdan al Siglo de Oro, están cargados de crítica social y exponen la superficialidad de las clases altas y del poder, entre otros vicios y obsesiones de la sociedad contemporánea.

3 Un elenco entregado a las exigencias del texto. El autor crea un mundo en el que el elenco debe mantener un tono exacerbado y una alta intensidad. Esta compañía cumple el reto y logra desplegar sus recursos actorales para conectar con el público y establecer con él complicidad.

Si gustas de las obras en las que la palabra tiene un papel fundamental, con diálogos llenos de requiebros, y que apuntan –desde el humor– hacia la crítica, Zanahorias es una obra que disfrutarás.

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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Héctor Ortega.