Felipe Alfaza realiza con Vértebra, unipersonal que escribe e interpreta, un acto de valentía y vulnerabilidad. Bajo la dirección de Luis Alcocer, esta pieza resulta ser un acto de comunión escénica.

Alfaza echa mano de la autoficción y la metateatralidad para contarnos la complicada relación que tuvo con su madre cruel y narcisista. Es un texto que nos habla de memoria, identidad y resiliencia.

En una especie de terapia aterradora y, paradójicamente, divertida. El autor e intérprete se enfrenta con la imagen materna (violenta y abusiva) que marcó su infancia y su adolescencia.

La madre representada en un títere de tamaño natural ayuda al intérprete a enfrentar esas heridas que marcaron su crecimiento. Nos habla de las burlas e insultos que sufrió por parte de su madre, quien nunca aceptó su homosexualidad y que no encajara en los esquemas de masculinidad.

Aquí te decimos tres razones para ver Vértebra, una coproducción de Proyecto Gran Guiñol Piscotrónico, La Reserva Oculta A. C. y Yoeli Padrón.

1. Un texto poderoso que es un ejercicio de vulnerabilidad, fragilidad y valentía. Alfaza desde su experiencia personal escribe esta historia que impacta y confronta, nos invita a entrar a rincones muy íntimos de su vida. Se trata de teatro y de una narrativa no convencional, llena de honestidad y humor, con toques de farsa y performance, en el cual el autor reconoce al público como tal y lo suma si este desea hacerlo.

2. Vértebra, un títere que condensa horror y belleza. Vértebra es como el autor ha bautizado al títere que representa a su madre: le duele como lo hacen los huesos y es a la vez parte inseparable de su estructura aunque esté dislocada. Un gran ojo fijo, telas, remaches e hilos crean un aspecto imponente, con algo monstruoso pero que no podemos dejar de mirar.

3. Estética visualmente impresionante y onírica. La música, los objetos, el diseño escenográfico y sonoro, la iluminación, nos remiten a la estética del cine de terror. Crean un universo que impacta pero que nos deja claro que estamos ante un hecho teatral, en el que la memoria es lo que se recuerda y no lo real.

El equipo creativo está compuesto por Alejandra Vega en el diseño de escenografía, Luis Alcocer Guerrero en el diseño de iluminación, Sergio Mirón en el vestuario, Fsunami Gill en el diseño sonoro.

Así que si te gustan los montajes no convencionales, con una fuerte carga emotiva y que se crean desde la valentía y la honestidad, Vértebra seguramente te gustará. Se trata de un montaje muy recomendable, de esos que confrontan y de los cuales sales distinto de como llegaste. En este caso, vale la pena advertir que en el montaje se usa lenguaje altisonante, se abordan temas fuertes y hay desnudos.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.