Si alguien te dijera que una obra escrita hace más de 100 años habla de ambición desmedida, abuso de poder, decisiones absurdas y líderes que parecen caricatura, probablemente pensarías que es una nota de actualidad, pero no, es: Ubú Rey, el clásico incómodo de Alfred Jarry que hoy regresa en versión del Carro de Comedias de la UNAM con una energía que no pide permiso.
Aquí no hay solemnidad, ni butacas acolchonadas, ni distancia elegante entre escena y público. Esto es teatro al aire libre, con actores que corren, gritan, sudan y se transforman frente a ti. Y sí, también es una obra ideal para jóvenes audiencias (a partir de 12 años), porque entiende algo muy simple: el humor es una puerta de entrada poderosa, incluso cuando lo que hay detrás no da tanta risa.
La adaptación de Maribel Carrasco y la dirección de Mario Espinosa encuentran el punto exacto entre lo lúdico y lo incómodo, sostenidas por un elenco joven que se multiplica en escena y un diseño que apuesta por lo visible, lo precario y lo físico: escenografía y vestuario de Mauricio Ascencio, música original de Cristóbal MarYán y un trabajo corporal que convierte el espacio abierto en territorio de juego.
Entre lo grotesco, lo absurdo y lo profundamente reconocible, esta puesta convierte la farsa en un espejo incómodo, y por eso te damos 3 razones por las que vale la pena verla.
1. Una adaptación que entiende perfecto a quién le está hablando. La versión de Maribel Carrasco no intenta “modernizar” a Jarry con guiños forzados ni referencias pasajeras. Hace algo mucho más inteligente: condensa, afila y vuelve accesible el absurdo sin perder su filo.Pensada para el formato itinerante del Carro de Comedias y para públicos diversos, la adaptación apuesta por una narrativa clara, directa y muy física, que se sigue con facilidad, pero que no subestima a quien la ve. Quienes han seguido el trabajo de Carrasco, sobre todo en teatro para jóvenes audiencias, reconocerán esa capacidad de hablarle a espectadores jóvenes sin suavizar los temas, sino todo lo contrario: acercarlos desde el juego, el ritmo y la inteligencia escénica. Aquí la pregunta no es sólo qué hace el poder, sino por qué lo dejamos hacer.
2. Un elenco que no descansa (y no te deja desconectarte). Seis intérpretes, más de veinte personajes, un escenario que se arma y desarma, y ni un segundo de tregua. El elenco del Carro de Comedias (Santiago Alfaro, Valeria Becerril, Edwin Bool, Víctor Villagrán, Alejandra Piastro y Naomi Roldán) hace algo que se siente cada vez menos común: teatro vivo, físico y colectivo. Cambian de personaje a la vista, construyen atmósferas con el cuerpo, la voz y objetos cotidianos, y sostienen un ritmo que no decae. Lo más interesante es que no buscan la perfección pulida, sino la energía compartida, el nivel de precisión corporal y coordinación es alto, especialmente en un espacio abierto donde todo está expuesto, y eso conecta directo con el público, no estás viendo una representación distante, estás presenciando un juego escénico que sucede contigo ahí.
3. Una estética grotesca con un filo inquietante. El maquillaje, las facciones marcadas, los ojos hundidos, las sonrisas tensas, todo construye un aura ligeramente perturbadora que se queda contigo más de lo que esperas. No es terror, pero tampoco es cómodo. Es ese punto raro donde te ríes y al mismo tiempo algo no cuadra del todo. La caracterización exagerada, los cuerpos deformados, los guiños militares y la paleta entre lo crudo y lo intervenido convierten a los personajes en figuras casi monstruosas, pero reconocibles. La escenografía, con estructuras visibles, niveles y un dispositivo que se arma frente a ti, refuerza esta idea. Nada está oculto, todo está expuesto, incluso lo más incómodo, porque en Ubú Rey, lo grotesco no es un recurso estético, es una forma de revelar lo que preferiríamos no ver.
Ubú Rey no se agota en una sola mirada, al contrario, dan ganas de volver para entender lo que se escapó entre tanto caos, porque cuando la farsa está tan bien hecha, deja de ser sólo divertida y se vuelve peligrosamente clara, para más información da clic aquí.
Por Itaí Cruz, Fotos: Cartelera de Teatro














