Sirena y punto nos habla de la infancia, la inocencia, la libertad, la imaginación y la diversidad. Reynolds Robledo dirige y escribe la dramaturgia de este montaje basado en el cuento homónimo de Sergio Andricaín y Diego Josué Gontorr. El elenco está integrado por Marcos Radosh y Luz Aldán.
Los personajes de esta obra, Juana y Andrés, se reencuentran para revivir lo que los marcó en la infancia. Juegos, música, aventuras y un pequeño teatro de cartón son los puntos cardinales con los que reconstruyen el mapa de su historia.
Es una propuesta que nos hace volver a los años 90. En donde un niño, Andrés, sueña con ser una sirena; lo acompaña su vecina, intrépida y aventurera, Juana. Ella hará todo para que él cumpla sus sueños. Es un viaje que apela a referencias a aquella década y a la memoria colectiva de una generación.
La obra defiende la libertad de la infancia frente a los prejuicios adultos y abre un discurso sobre identidad y diversidad desde una perspectiva LGBT. Nos recuerda que los sueños no tienen género ni límites, que la imaginación es un territorio de resistencia y que la amistad es motor de vida. Que ser lo que realmente queremos es un derecho.
Aquí te damos tres razones para ver Sirena y punto.
1. Un viaje nostálgico y poderoso que celebra la amistad, la imaginación y la libertad de ser lo que soñamos. A través de Andrés y Juana, quienes juegan y descubren que la realidad de los adultos está llena de prejuicios, esta obra nos devuelve la certeza de que el teatro puede recordarnos lo más valioso.
2. Espacio escénico que despierta la magia desde el primer momento. La atmósfera y la escenografía remiten a un universo infantil, lleno de referentes noventeros. Paredes pintadas con motivos infantiles, ramas que parecen cajones, focos en el techo y un árbol que invita a trepar es el universo donde todo sucede.
3. Personajes llenos de frescura y complicidad. Marcos Radosh y Luz Aldán guían al público a través de una historia que hace reír al tiempo que abraza con nostalgia. Nos recuerdan la importancia de los sueños, de ser nosotros mismos y nos conmueven mostrándonos cómo los adultos terminan por apagar su imaginación.
Así que si quieres viajar hasta tu infancia y recordar esas cosas verdaderamente importantes que muchas veces olvidamos, Sirena y punto es para ti. Es de esas obras de las que abandonas el teatro con una sonrisa en el rostro y con el corazón lleno de recuerdos que creías olvidados.
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Por Alejandra Vera, Foto: Cartelera de Teatro













