Sedientos es un texto escrito por Wajdi Mouawad, en colaboración con Benoît Vermeulen. El autor canadiense de origen libanés pensó esta historia para un público adolescente. Si bien está cargado de las angustias propias de esa edad, el texto toca temas de gran profundidad, como la belleza, la oscuridad y la búsqueda de propósito en la vida. Posee, sin duda, el sello característico del autor, que tiene una pluma poderosa.
A la cartelera de la CDMX ha llegado nuevamente un montaje de este texto. Bajo la dirección de Enrique Aguilar y la traducción de Humberto Pérez Mortera, actúan Antón Araiza, Mel Fuentes y Nabí Garibay.
Este elenco combina la gran experiencia de Antón; la versatilidad de Mel Fuentes, que –a pesar de su juventud– nos ha mostrado distintas facetas; y Nabí, que es una refrescante revelación sobre el escenario. Los tres ponen su capacidad al servicio de un texto que –como todos los textos de Mouawad– exige de un desgaste emocional intenso.
Aquí te damos tres razones más para ver Sedientos:
1. El espacio escénico, diseñado por Edgar Mora, integra elementos físicos y mapping, apoyado en el diseño de iluminación de Malinali Ríos. Crea un ambiente que se ubica en los límites de la memoria y el recuerdo de uno de los personajes. Ahí, distintas acciones y momentos temporales se desarrollan, como pistas y fragmentos que el público va recuperando.
2. La pluma de Wajdi Mouawad. En los escenarios de la Ciudad de México hemos tenido la oportunidad de ver buena parte de la obra del autor. Algunos montajes, como el Incendios protagonizado por Karina Gidi (y ahora otro exitoso montaje de la misma obra protagonizado por Ana Guzmán Quintero), se han vuelto referentes de la escena chilanga. Sedientos, que anteriormente tuvo una versión dirigida por Hugo Arrevillaga, ahora regresa bajo la visión y la dirección de Enrique Aguilar.
3. Una historia que profundiza en las angustias de la adolescencia, pero que aborda también temas importantes a cualquier edad. Los anhelos de juventud que a veces se abandonan, la rebeldía, la incomodidad ante una sociedad, la belleza y cuánta oscuridad estamos dispuestos a aceptar en nosotros mismos son temas que aborda esta obra.
Así que si eres seguidor de la obra de Wajdi Mouawad o te gustan las obras que tocan temas importantes y necesarios, Sedientos es para ti. Estamos ante una narración que se va construyendo a partir de distintas ópticas. Las distintas líneas narrativas y puntos de vista inician de manera inconexa entre ellas, pero poco a poco convergen en una sola. El público, al final, reconstruye con los fragmentos y momentos esta historia que habla sobre recuperar partes de uno mismo.
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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Cortesía de la producción.










