Réquiem, de Reynolds Robledo, con dirección de Enrique Singer, es un montaje que se ha vuelto ya en una constante en la cartelera de la Ciudad de México. Desde su estreno en 2018, ha tenido ya –con la actual– tres temporadas.

El texto, escrito para dos personajes, ha contado en temporadas anteriores con duplas como la compuesta por Ludwika Paleta y Hernán Mendoza o la integrada por Mónica Huarte y Alberto Estrella. Ahora, regresa a escena con las interpretaciones de Marimar Vega y Bruno Bichir. Cada una de estas parejas ha impreso su sello particular a los personajes.

La historia sucede en un futuro cercano en los Estados Unidos. Estamos horas antes de que un niño de once años –quien cometió un crimen que conmocionó a la sociedad– sea ejecutado. Emma Solís, el personaje que interpreta Marimar Vega, es la fiscal al frente del caso. El padre Banks –Bruno Bichir– es un sacerdote que fue llamado para reconfortar al acusado y que intenta evitar que se cumpla la sentencia. Ambos se encuentran en un cuarto de espera; entablan una plática que se convierte en un intenso debate sobre la culpa, el castigo, la violencia institucionalizada y el perdón.

Aquí te damos tres razones para ver Réquiem en esta nueva temporada.

1. Una historia que no ofrece respuestas simples e invita a la reflexión. El debate entre dos personajes toca temas como la responsabilidad colectiva y el castigo. Es un enfrentamiento entre conceptos como lo moral ante lo ético y la justicia ante lo legal.

2. Dirección que potencia las actuaciones y el texto. A lo largo de distintas temporadas, Enrique Singer ha permitido a sus intérpretes construir dinámicas que dan profundidad a los personajes. Marimar Vega y Bruno Bichir otorgan a sus personajes matices y contrastes que los vuelven muy humanos.

3. Montaje con toques de drama judicial que se va armando como un rompecabezas. Las piezas que Robledo nos presenta se van acomodando para mostrar una realidad más compleja de la que se nos plantea en un inicio. La información que se va revelando mantiene la atención constante del público en el desarrollo de los hechos.

Réquiem es un montaje para quien disfruta de obras que abordan temas que llevan al debate. Si bien se ubica en otro tiempo y en otro país, los tópicos que toca no se alejan mucho de la realidad que hoy vivimos. Reflexionar sobre ellos es una manera de cuestionarnos cuáles son nuestras omisiones como sociedad.

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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Heydi Guel.