El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, es la obra más destacada y más influyente de la literatura española y también una de las más relevantes de la literatura universal. Algunas de las muy numerosas aventuras que tienen Don Quijote y Sancho Panza son bien conocidas; la lucha contra los molinos de viento, por ejemplo, es un referente cultural que no requiere de haber leído la novela. Pero, ¿qué encanto encierra esta obra escrita en 1605 que todavía nos cautiva?
Mario Vargas Llosa, quien murió en abril de este año, calificó a esta obra como “una historia inmensamente entretenida”, que, además, “define la condición del ser humano que, como El Quijote, tiene la necesidad de cambiar la realidad para que se parezca a sus sueños”.
El Premio Nobel de Literatura peruano escribió en el texto para la edición conmemorativa de la RAE por el IV Centenario de la novela: “El gran tema de Don Quijote de la Mancha es la ficción, su razón de ser, y la manera como ella, al infiltrarse en la vida, la va modelando, transformando”.
El Colectivo Teatral Mexicano Los Alichanes y el Centro Dramático de Michoacán retoman la historia imaginada de Don Quijote para traducirla al lenguaje del Clown. El famoso Alonso Quijano, transformado en Don Quijote, recorre nuevamente, acompañado por su fiel escudero Sancho, los caminos; en este caso, es más correcto decir, los escenarios para vivir sus aventuras.
Mauricio Pimentel está a cargo de la dirección y del diseño de producción del montaje, que cuenta con las actuaciones de Antony de la Vega, Diana Becerril, Víctor Vargas Avena, Faride Ramírez Asuad, Magdalena Alpizar y Dania Fuentes Marín. Aquí te damos tres razones para ver Quijote y Panza.
1. El clown como lenguaje teatral que conecta con niños y adultos. De manera lúdica y poética este montaje rescata algunos pasajes famosos del Quijote. De manera natural acerca al público a este clásico, nos invita a imaginar y soñar con los memorables personajes de esta novela.
2. La historia inmortal y siempre vigente de Don Quijote de la Mancha. Como señaló Vargas Llosa, uno de los grandes temas de esta novela es el poder transformador de la ficción. En el teatro, donde la ficción reina, es que Don Quijote y Panza nos regalan una enseñanza sobre la amistad, la vida, los sueños y la alegría.
3. Un diseño de producción que transforma lo cotidiano en extraordinario. En el escenario una bicicleta se convierte en el célebre Rocinante, el caballo de Don Quijote, y un triciclo en el querido burro de Sancho Panza, Rucio. Como en la novela de Cervantes, algunos objetos se transmutan en otros creando un mundo lúdico y divertido.
Este es un montaje que puedes disfrutar en familia y que, si ya has leído el libro, te hará revivir momentos entrañables, y si no, estamos seguros, despertará tu curiosidad y la de los pequeños por adentrarse en el maravilloso mundo de Don Quijote de la Mancha.
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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Luis Quiroz.















