Prendida de las lámparas, de Elena Guiochins, es un homenaje a Rosario Castellanos, una de las escritoras más importantes y prolíficas del México del siglo XX. Castellanos abarcó a lo largo de su trayectoria géneros como la novela, la poesía, el teatro, el ensayo y el periodismo. El año pasado se cumplieron 50 años de su muerte y este año marca los 100 años de su nacimiento, el montaje es parte del homenaje nacional a la escritora.

Bajo la dirección de Mariana García Franco, este montaje es una coproducción de Teatro UNAM y la Compañía Nacional de Teatro. En él actúan Luisa Huertas, Dulce Mariel y Ana Karen Peraza, integrantes del elenco estable de la CNT.

La dramaturgia de Guiochins hilvana episodios de la vida de la autora, y fragmentos de su obra, principalmente poemas, para mostrarnos un poco del brillante talento de Rosario Castellanos. Es un homenaje y una invitación para acercarnos al trabajo de esta escritora fundamental y celebrar su legado.

Te damos tres razones para ver Prendida de las lámparas, que es además Obra Seleccionada en los Premios del Público Cartelera de Teatro.

1. Una narración íntima a tres voces, el elenco, encabezado por la maestra Luisa Huertas, logra complicidad e intimidad para hablarnos de una figura fundamental de las letras mexicanas. Es una narración escénica que conecta al público con el lado humano de la escritora.

2. Un dispositivo escénico–lumínico e imágenes visual y poéticamente poderoso. Natalia Sedano (dispositivo escénico-lumínico), Vera Rivas (diseño multimedia) y Fernanda García (diseño de vestuario) construyen un universo atemporal visualmente bello y evocador. El espacio en el que, rodeada de lámparas, Rosario Castellanos transita entre la vida y la muerte.

3. Investigación cuidadosa y selección de materiales escritos, documentales y visuales para hacer un retrato cercano. En su texto, estrenado en 2010, Guiochins se sumerge en la vida de la autora; crea un texto lleno de referencias contextuales que nos hablan de Rosario Castellanos. En el montaje dirigido por Mariana García Franco, la selección de materiales visuales y elementos físicos –como una máquina de escribir o las 100 lámparas que crean un laberinto en el escenario– enriquecen y potencian el trabajo profundo de investigación realizado por la dramaturga.

Si disfrutas de las obras que abordan la vida de personajes históricos, este montaje es para ti. Se trata de una obra que puede disfrutar profundamente quien conoce el trabajo de Castellanos, y para quien no, despierta la curiosidad por conocerlo. Es, también, un homenaje a la universitaria en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, el más importante del alma mater de la autora de Mujer que sabe latín.

Es una celebración al legado de la autora; como una gran metáfora, en cierto momento descienden del techo del teatro cientos de hojas impresas con fragmentos escritos por la autora, que evocan a la lluvia y a su fructífera carrera.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.