Hay preguntas que parecen pequeñas, casi ingenuas, pero que esconden terremotos interiores: ¿Por qué no tengo cama? es una de ellas. No habla solo de un mueble, sino de esos lugares —personas, decisiones, recuerdos— donde alguna vez nos sentimos a salvo… y luego ya no.

Con humor, vulnerabilidad y una honestidad desarmante, la obra escrita y dirigida por Karen Alicia, vuelve al Foro Shakespeare con las actuaciones alternas de Verónica Ramos, Fernanda Aguiar y la propia Alicia, para invitarnos a mirar nuestra historia personal desde un objeto cotidiano que, sin darnos cuenta, guarda la memoria del cuerpo y del corazón.

Y sí: vas a reír, vas a suspirar… y probablemente salgas pensando en comprarte una cama nueva o, al menos, abrazarte un poco más.

1. Crear desde la herida (y convertirla en luz). Esta obra existe porque Karen Alicia se atrevió a hacer algo profundamente valiente: mirar una ruptura amorosa, una pérdida material y un regreso incómodo al hogar, y transformarlos en poesía escénica. Karen no romantiza el dolor, pero tampoco lo esconde: lo nombra, lo atraviesa y lo resignifica. Su dramaturgia es honesta, directa, sin poses, y por eso conecta tan hondo. Ver esta obra también es acompañar a una creadora que entiende el teatro como acto de comunidad y espejo emocional.

2. Del amor propio, las rupturas y volver a elegirse. Narrada desde una perspectiva femenina —pero profundamente empática y universal—, la historia conecta con cualquiera que haya amado, perdido y tenido que empezar de nuevo. No importa la edad ni el género: todxs hemos dormido alguna vez en un lugar que ya no nos pertenecía. Y ahí está la potencia de la obra: recordarnos que somos lxs protagonistas de nuestra propia vida, incluso cuando sentimos que todo se desmorona.

3. Música, luces y un minimalismo que lo dice todo. La música en vivo, a cargo de Rodrigo Carrillo, integrante de Austin TV, funciona como un latido emocional que acompaña cada recuerdo. Además, la selección musical —que va de Tijuana No, Born Slippy, No Doubt— activa la nostalgia y conecta con distintas etapas de la vida de Alma… y de la nuestra. El diseño sonoro y visual crea una atmósfera íntima, casi confesional, donde el silencio también habla. Todo está al servicio de la historia: nada sobra, nada distrae. Y eso convierte a la puesta en una experiencia cercana, honesta y profundamente humana.

Si estás atravesando un cambio, cerrando un ciclo o simplemente quieres regalarte una hora de honestidad y belleza íntima, date la oportunidad de verla. Tal vez salgas con una pregunta nueva… o con la certeza de que ya eres tu propio hogar, para conocer más información del montaje, da clic aquí.

Por Itaí Cruz, Fotos: Cartelera de Teatro