Si estás buscando una historia que abrace la sensibilidad y despierte la imaginación, Pez Globo es como abrir la puerta a un cuarto que guarda secretos, sueños y emociones gigantes.
En este espacio azul —mitad habitación, mitad pecera— viven León, un niño que siente “demasiado”, y Jacinta, un pez globo que nada sobre su cabeza y sobre sus miedos. Entre risas, música en vivo y criaturas marinas, esta entrañable puesta en escena nos invita a sumergirnos en un mundo donde sentir no es debilidad, sino un superpoder que nos conecta con lo más humano de nosotros mismos.
A cargo de la compañía Me dijo, le dijo, le dije, esta entrañable aventura para niñas, niños y familias demuestra que la sensibilidad no es debilidad, sino una forma poderosa de navegar en el mundo. Con dramaturgia de Daniela Arroio, dirección conjunta de Valeria Fabbri y Daniel Ortiz, las actuaciones de Bobby Mendoza —quien alterna con Luis Curiel—, María Kemp y Daniel Ortiz, y música en vivo de Silvestre Villarruel o Alex Gesso, la obra es una invitación a sumergirse en un mar de emociones.
Aquí te damos 3 razones para que acudas a ver esta obra que, si bien, está dirigida a los pequeños en casa, también tiene mucho qué decirnos a los adultos:
1. Una historia que conecta con el corazón. Daniela Arroio, autora de la obra, logra que las emociones más complejas se cuenten con sencillez y ternura, para que el público infantil las entienda y los adultos las reconozcan. A través de la historia de León (Bobby/Luis), un pequeño que llora con facilidad y eso le trae burlas en la escuela, pero todo cambia cuando conoce a Jacinta (María Kemp), un pez globo, que nunca ha llorado. Juntos descubren que sentir no es una debilidad, sino una fortaleza. Este entrañable relato nos recuerda que esconder las lágrimas no nos hace fuertes, solo nos aleja de nuestra propia humanidad.
2. El escenario se convierte en una pecera gigante. La escenografía de Zaira Campirano transforma el escenario en un cuarto infantil que es también una pecera gigante, con tonos azules que envuelven todo y vestuarios coloridos que convierten al elenco en criaturas marinas llenas de vida. Entre mapas, mochilas y camas con peluches, la historia cotidiana de León se mezcla con el mundo fantástico de Jacinta. Ella, con una vida monótona, se fascina con la inocencia del niño y aprende a mirar el mundo con nuevos ojos. Todo ello hace que el viaje visual sea tan poderoso como la trama, en medio de la rutina y la tecnología, la puesta hace que podemos asombrarnos y conectar con la curiosidad y la ternura de la infancia.
3. Una marea musical que acompaña las emociones. Las melodías compuestas por Silvestre Villarruel, así como las letras escritas por Valeria y Silvestre, en la voz de Bobby Mendoza o Luis Curiel, llenan de emoción cada función y conducen al público desde la tristeza más profunda hasta la alegría luminosa que transforma la vida de León. De esta manera, podemos ser testigos de cómo él aprende a controlar sus emociones sin reprimirlas, mientras que Jacinta, descubre la belleza de la vulnerabilidad.
En un mundo cada vez más acelerado, hiperconectado y con menos espacio para la empatía, Pez Globo es un recordatorio necesario para madres, padres y cuidadores, donde sentir no nos hace frágiles… nos hace seres vivos, para conocer más información de la obra, da clic aquí.
Por Itaí Cruz, Fotos: Luis Quiroz















