Partinuplés es una adaptación de El conde de Partinuplés (publicada en 1653), de Ana Caro de Mallén. Paola Izquierdo adapta y dirige este texto. Nacida a principios del siglo XVII, De Mallén es una figura singular de su época y una revelación para el público actual.

La investigación documental ha rescatado el trabajo de Ana María Caro Mallén de Torres, nombre completo de la autora. Si bien existen huecos en lo que se sabe de ella, se la ha colocado como una figura que, desde un origen poco privilegiado, dejó huella en el círculo literario de su época. Es considerada una de las dramaturgas más importantes del Siglo de Oro español, llegando a compartir antologías junto a Lope de Vega, Calderón de la Barca y Juan Ruiz de Alarcón.

Esta autora da a sus personajes femeninos poder de acción y decisión, rasgos que no eran comunes dentro de la visión de su época. Estos aspectos, la directora del montaje los amplifica con pequeños ajustes al texto original. La figura de esta dramaturga es una oportunidad para la audiencia del siglo XXI de hacer una relectura crítica sobre los clásicos, mirando desde otro lado a sus personajes femeninos.

La obra es una comedia mágica y caballeresca, con una estructura de comedia de enredos. En ella, Rosaura, la reina de Constantinopla, es presionada por su pueblo para que se case y así garantice la sucesión. Ella había evitado hacerlo por un augurio oscuro sobre su destino, relacionado, precisamente, con su elección amorosa. Al lado de su prima, quien es hechicera, busca el mejor pretendiente para evadir ese funesto destino: enamorándose del Conde Partinuplés, quien está comprometido con Lisbella, la hija del Rey de Francia.

La adaptación de Paola Izquierdo respeta —en gran medida— el verso original y la métrica. Mezcla en la historia algunas referencias contemporáneas y pasajes musicales. Su dirección juega con todo el humor e imaginación escénica presentes ya en el texto original.

Aquí te decimos tres razones para ver esta producción de Teatro UNAM.

1. Una oportunidad de ver en escena el trabajo de Ana Caro de Mallén. No se trata solamente de una narración divertida; en ella encontramos también personajes femeninos cargados de carácter y autonomía. También sus personajes “graciosos” poseen mayor agudeza, profundidad y dimensión crítica que en otros ejemplos de la época.

2. Adaptación que acerca el espíritu del Siglo de Oro al público del siglo XXI. El montaje combina lo medieval con lo contemporáneo. La dirección de Paola Izquierdo usa recursos diversos: un poco de clown, teatro físico, teatro de sombras, magia y música con toques medievales, pop y rancheros.

3. Elenco entregado que se divierte sobre el escenario y muestra sus capacidades actorales para el teatro clásico y la comedia. Micaela Gramajo, Griselda Ashari, Juan Acosta y Leonardo Zamudio interpretan a todos los personajes —cerca de catorce— que aparecen en el montaje.

Un elemento adicional que hace esta experiencia muy disfrutable es el diseño de escenografía, iluminación y utilería de María Vergara, que, junto con el vestuario de Azucena Galica y la música original de Analí Sánchez Neri, crean un ambiente festivo y literario que abraza la experiencia.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.