El teatro es capaz de lograr cosas mágicas, por ejemplo llevarnos a una cena navideña en plena primavera. Nunca he estado en Dublín —que recientemente estrenó— sucede justamente durante la celebración de Navidad de una familia que se reúne nuevamente después de no haber visto a su hija menor en tres años.

El autor, Markos Goikolea, aborda en esta historia desde la comedia y nos plantea un tema que de otra manera podría no ser tan divertido: las mentiras que muchas veces construimos para no enfrentar verdades incómodas y seguir adelante.

En escena vemos situaciones absurdas que surgen, especialmente, cuando los padres de esta familia intentan reivindicarse y aceptar la orientación sexual de su hija. Vemos personajes que por momentos tocan el patetismo, una familia que es un desastre emocional y que vive de apariencias que se van desmoronando, provocando la risa continua del público.

Bajo la dirección de Marco Pacheco actúan Mónica Huarte, Silverio Palacios, Miguel Tercero y Daniela Méndez. Con adaptación del mismo director, esta historia tiene momentos verdaderamente hilarantes y memorables.

Aquí te decimos tres razones para ver Nunca he estado en Dublín.

1. Comedia con ritmo sostenido y equilibrado. El elenco logra mantener de principio a fin al público disfrutando las situaciones que llegan al extremo y al absurdo. Es una mezcla de un timing perfecto de Silverio Palacios y Miguel Tercero, la vena cómica de Mónica Huarte y la serena comicidad de Daniela Méndez.

2. Un texto que estira al extremo unas situaciones absurdas hasta crear un caos y que el público entre en el juego. Además de hacer reír, tiene la virtud de hablarnos —casi sin que nos demos cuenta— sobre esas mentiras que inventamos y aceptamos para seguir adelante en esta vida.

3. Adaptación que hace muy mexicano este texto escrito por Markos Goikolea, autor nacido en Pamplona. La versión de Marco Pacheco nos lleva a una celebración navideña que está llena de situaciones y elementos reconocibles para el público de la Ciudad de México.

Así que ya sabes, si estás buscando una de esas comedias donde el público no para de reír, Nunca he estado en Dublín es una opción. Además, te dejará algunos temas de plática y reflexión, y, por supuesto, no podrás evitar verte reflejado un poco en esta cena tan particular.

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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Roberto Sosa.