Nocturno nos habla de un hombre que, como un velocímetro en un accidente de tránsito, se queda detenido emocionalmente en el momento del impacto. Exige del espectador atención absoluta. Daniel Giménez Cacho, desde la absoluta mesura, da vida a un personaje que enfrenta el horror de ver lo más importante de su vida, todos sus vínculos familiares, derrumbarse en su adolescencia.
Este monólogo, escrito por Adam Rapp, se estrenó en Nueva York en el año 2000. Ahora, bajo la dirección de Francisco Franco Alba, se presenta en la Ciudad de México, con la interpretación de Daniel Giménez Cacho.
El actor crea en escena un personaje profundamente afectado por un accidente que ha marcado su vida. La contención es la herramienta principal que el autor y el intérprete utilizan para dar vida al “narrador”. El protagonista de la historia vive en un estado de aislamiento emocional, que lo ha afectado en sus relaciones familiares y personales. Se aleja de su primera pasión –el piano– para refugiarse en la literatura.
La dirección de Franco Alba trabaja con la emoción sosegada y distante de quien ha construido un muro para protegerse. Giménez Cacho crea a partir de ahí un personaje vulnerable y cercano, que busca dar cauce y encontrar sentido a un hecho que marcó su vida. Las imágenes poéticas y visuales que logra el montaje regalan al público una propuesta que provoca reflexión, pero le pide una escucha atenta, que al final de la función se ve plenamente recompensada.
Aquí te damos tres razones para ver Nocturno
1. La contención como herramienta expresiva y reflejo del dolor. Daniel Giménez Cacho hace suyos los recuerdos del personaje escrito por el autor. Nos regala una actuación llena de vulnerabilidad; contenida, conmovedora y honesta.
2. Imágenes llenas de belleza y nostalgia. El autor, hábilmente, construye desde el texto –que emula la estructura ternaria más usada en un nocturno musical– un personaje que, aislado por el dolor, se aleja de las estridencias, que reflexiona y tramita sus emociones a través de las palabras. La dirección y el equipo creativo a partir de ello construyen imágenes visuales limpias y poderosas que potencian la poesía que late en el texto.
3. Un tema complejo que desde la oscuridad deriva a la luz. Nocturno es una profunda reflexión sobre el dolor, la pérdida, la culpa y el perdón. Es una historia brillante, en más de un sentido; Giménez Cacho guía a través de la narración al público y conecta con sus emociones.
Nocturno es una obra que toca fibras y en la cual se disfruta de una gran interpretación a cargo de Daniel Giménez Cacho. Es una producción cuidada en todos sus aspectos, a cargo de Alejandro Gou y Guillermo Wiechers. Es una oportunidad de reflexionar sobre temas que nos tocan a todos. Se trata de una obra que nos recuerda que “el dolor no se consume como una vela, ni se apaga como la luz de un faro. Simplemente va cambiando de temperatura”, es decir que toda condición humana es mutable y siempre hay oportunidad de llevar hacia lugares más habitables las peores experiencias.
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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Cortesía de la producción.














