Negro animal tristeza es un texto de la dramaturga alemana Anja Hilling. A esta historia apuesta la compañía Escena en Docena para iniciar el camino profesional después de que a inicio de año, a manera de examen profesional, presentaran El viaje interminable, en una versión libre a partir del texto de David Olguín, bajo la dirección de Paula Watson, en El Círculo Teatral.

En este nuevo montaje, que se presenta en La Titería,  la dirección corre a cargo de Juan José Tagle y Mariana Mora Miranda. Se trata de un texto oscuro. Tres parejas deciden pasar un día al aire libre y acampar en el bosque. Si bien se conocen hace tiempo, su relación, más que amigos, es de conocidos “cordiales”. Sin embargo, un incendio –provocado aparentemente por el descuido y apatía del propio grupo– arrasa el bosque y con sus propias vidas –para algunos personajes literalmente y para otros de manera metafórica– y los hace descender por una oscura tristeza y por sus propias heridas no resueltas.

La compañía, integrada por Bryant Pineda, Gabriela Talancón, Inda, Livana, Lucía Vitti, María Hajnal, Maya Liendro, Óscar Valenzuela, Sharon Ruiz, Sylvia López Caballero y Una Almeida. Todas y todos ellos alternan para integrar 3 elencos distintos en los que interpretan en cada uno a distintos personajes de la obra.

Aquí te contamos tres razones para ver Negro animal tristeza.

1. Energía y compromiso bien equilibrado en el elenco. La obra logra un ensamble actoral bien nivelado, en el que la juventud se nutre de la experiencia de la dirección y del equipo creativo. La energía del grupo se siente y se transmite al público.

2. Coreografía y movimiento escénico que potencia la dramaturgia. Entre los aciertos del montaje está el movimiento escénico. Bajo la guía de Mauricio Rico, las coreografías y los movimientos colectivos aportan al desarrollo narrativo. Se adivina la cohesión que la compañía ha ido construyendo como colectivo y logran momentos de belleza visual interesantes.

3. Elenco rotativo que permite distintas lecturas de los personajes. Si bien los elencos rotativos entrañan el riesgo de no terminar de profundizar en los personajes, también tienen el gran atractivo de permitirnos, como público encontrar distintas aproximaciones a los personajes.

Así que ya lo sabes, con este montaje puedes ver una propuesta en la que la juventud del elenco imprime una energía muy particular al montaje. Si bien en el inicio de su carrera, esta producción demuestra disciplina y compromiso de esta compañía.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.