Matilda, basada en la novela del mismo nombre publicada por Roald Dahl en 1988, da origen a un musical que se ha vuelto un fenómeno en varios países. El montaje original, producido por la Royal Shakespeare Company, obtuvo siete premios Olivier y cinco premios Tony.
Con libreto de Dennis Kelly y música y letras de Tim Minchin, Matilda, el musical ha recorrido el West End de Londres, Broadway y distintos escenarios en Estados Unidos y Reino Unido. Además de tener giras y montajes originales en Australia, Argentina, España, Canadá, Brasil y una larga lista de países. Ahora, Matilda llega a México en una producción original a cargo de Alejandro Gou.
Se trata de un montaje que combina, de manera efectiva, un elaborado dispositivo escénico y tecnológico con una narrativa accesible, pero que habla de temas pertinentes como la violencia y la crueldad en los espacios formativos y familiares. Tema que se puede extrapolar prácticamente a otros ámbitos, incluso de la vida adulta.
Matilda es un montaje lúdico que nos habla sobre la necesidad de reinventarnos, de ser resilientes en contextos adversos. Destaca la necesidad de crear vínculos y redes entre las personas a partir de la empatía para crear entornos seguros. Es un mensaje que no solo sirve a las infancias y los jóvenes, sino que habla prácticamente a cualquier persona.
Lara Campos, Emilia, Rafaella y Elena —alternando en el rol protagónico— dan cada una su sello particular a Matilda. Acompañadas por actrices y actores con carreras reconocidas en el teatro musical: Verónica Jaspeado, Ricardo Margaleff, María Elisa Gallegos y Gloria Aura —alternando como Miss Miel—, Gicela Sehedi y Jaime Camil aportan su experiencia.
Aquí te damos tres razones para ver Matilda.
1. Montaje a nivel de cualquier escenario internacional. La producción de este musical privilegia al mismo nivel el rigor escénico, la espectacularidad y la funcionalidad. El texto posee además potencia dramática y una capacidad para establecer vínculos con distintas audiencias.
2. Los niños y jóvenes que integran el elenco y el ensamble aportan nueva vitalidad al teatro musical de nuestro país. El estudio y entrenamiento que muestran sobre el escenario contagia vitalidad y crea un vínculo con el público.
3. El elenco adulto muestra su experiencia en el teatro musical y da solidez al montaje. Mención aparte merece Jaime Camil como la temible señorita Tronchatoro, pues logra un personaje preciso, juguetón y divertido. Logra el equilibrio necesario para hacer una Agatha Tronchatoro odiada pero un poco entrañable.
Así que ya lo sabes, Matilda conjunta las piezas de una gran producción con una historia ya bien conocida. Una historia que, desde la niñez, habla sobre la inocencia y la resiliencia ante un entorno violento y superficial. Un musical que auténticamente se puede disfrutar en familia.
Para más información, horarios y mucho más, haz clic aquí.
Por Óscar Ramírez Maldonado.















