Bernardo regresa al hogar donde creció. Andrés, su hermano menor, tiene muchas cosas que cuestionar y reclamarle. Las circunstancias que los reúnen no son alegres: el funeral de su hermano, Mateo, es lo que los ha vuelto a juntar. Su ausencia hace más profundo el vacío entre Andrés y Bernardo. La muerte de Mateo es como la caída simbólica del último puente que los unía, o tal vez, la última oportunidad de reconstruir lo que queda de su vínculo.
Ambos enfrentan su pasado, las heridas, los secretos familiares. Establecen una plática incómoda, llena de claroscuros: si bien aparecen los reclamos y los momentos desagradables, también, sin quererlo, surgen momentos de complicidad y recuerdos compartidos.
Esta obra, escrita por Kerim Martínez, se estrenó hace ocho años y ahora vuelve a escena. Repite en la dirección Sebastián Sánchez Amunátegui, al igual que el autor en el papel de Bernardo, papel que alterna con Guillermo Jair. En esta nueva temporada, José Morán y Rod Oscós alternan en el papel de Andrés.
Aquí te damos tres razones para ver Lo que se ve desde el cielo.
1. Una obra que se construye sobre el peso de las palabras. La acción se centra en el diálogo de estos hermanos. A través de sus palabras y sus argumentos vamos descubriendo cómo ha sido su relación. Su duelo verbal y de argumentos nos revela las heridas, sueños y aspiraciones de estos personajes.
2. Actuaciones y dirección contenida. La dirección de Sebastián Sánchez apuesta por contener, por mantener la tensión. Como una olla exprés, la presión se va acumulando y encuentra momentos puntuales de fuga. Nos invita a la curiosidad: como observadores externos – a pesar de la incomodidad – mantenemos la atención como lo hace un curioso que escucha una conversación de la que no es parte.
3. Un espacio íntimo que concentra y contiene las emociones y la acción. Dirección y diseño escénico, también realizado por el director, dialogan con el espacio físico del foro. Todo el dispositivo mantiene el punto de fuga y atención en los dos actores en el escenario, que con pocos movimientos, en un cuadro casi cinematográfico, permanecen la mayor parte del tiempo dialogando en una banca. Su diálogo atrapa al espectador desde un principio.
Si te gustan las obras que tienen diálogos con peso y alrededor de los cuales se construye una historia, este es un montaje que vas a disfrutar. Es una obra que aborda temas como la familia, el pasado y cómo éste se manifiesta en nuestro presente.
Para más información, horarios, descuentos y más, haz clic aquí.
Por Óscar Ramírez Maldonado. Foto: Cortesía de la producción.



















