David realiza un hallazgo inesperado al ordenar las cosas de su padre, Rafael, que acaba de morir. En una caja su padre guardó cuidadosamente unas cartas de amor. La firma en estas cartas lo sorprende, lo cimbra y le hace buscar a la persona que las envió para confrontarlo. Este es el punto de partida de Las heridas del viento.

Juan Carlos Rubio, a quien conocemos en México por su obra 100 metros cuadrados o El inconveniente y por Arizona ¿El musical? escribe esta tragicomedia que combina momentos divertidos con pasajes de gran profundidad.

Bajo la dirección de Anahí Allué, ganadora de mejor dirección en los Premios del Público Cartelera de Teatro 2025 por Asesinato para dos, actúa Eduardo España compartiendo escenario con Markin López y Claudio Morales, quienes alternan funciones en el papel de David. En el escenario los acompaña también el músico Christopher Bullé-Goyri.

Este montaje da la oportunidad a Eduardo España de romper etiquetas. En teatro lo hemos visto en montajes de distintos colores, que van desde Novecento dirigida por Marco Vieyra–, Los insignificantes –bajo la dirección de Alejandro Ricaño– o más recientemente en La reina del hogar –dirigida por Antonio Castro–. En esta ocasión, sorprende con Juan, un personaje entrañable, lleno de matices; según señala el mismo España, se trata de un personaje a través del cual tiene mucho que decir.
Aquí te damos 3 razones para ver Las heridas del viento.

1. Acercamiento a un lugar expresivo que no todo el público conoce de Eduardo España. Si bien el actor goza de la popularidad y posicionamiento que le han dado sus personajes de comedia, en este montaje tenemos la oportunidad de verlo en un registro que toca el alma y conmueve.

2. El equipo creativo y actoral logran crear una atmósfera y temporalidad distintas. Bajo la mirada de Anahí Allué, el resultado de este montaje nos habla de la esencia colectiva del teatro. A través de la sutileza, la disciplina, el amor y el compromiso, esta propuesta nos habla de que la salvación solo se obtiene acompañados.

3. Un texto en el que encontramos personajes con los que nos podemos identificar y conectar. Se trata de una historia de amor incondicional, de sentimientos y de asuntos pendientes, pero también de raíces, secretos y reconciliación. Nos invita a mirar hacia el otro para entenderlo y entendernos a nosotros mismos.

Este montaje es el pretexto ideal para ver Eduardo España en un papel distinto al que la mayoría de la gente conoce, y disfrutar al mismo tiempo de una historia muy humana, que nos habla sobre el amor y el perdón.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.