¿Se puede renunciar a la condición humana? ¿El pensamiento y la palabra son la razón por la que hemos perdido como especie el camino? Humanos no, de Luis Eduardo Yee, reflexiona sobre estas ideas. Es un texto que nos plantea más preguntas que respuestas y explora eso que nos hace humanos.
Cinco jóvenes deciden desligarse de su condición humana. El primer paso, intuyen, es dejar la palabra, dejar de hablar, para olvidar el lenguaje y así –algún día– dejar el pensamiento. Una de las jóvenes, lo explica así: “Pensar sólo nos ha hecho mejores depredadores. Pensar solo nos ha dado margen a la justificación de lo absurdo y la destrucción sistemática. Es triste pensar. Es una sofisticada forma de cáncer”. Uno por uno, irán iniciando este proceso de “conversión”, enfrentando sus propios anhelos, temores y dudas.
Bajo la dirección de Luis Ra Acosta, actúan Constanza Ballesteros, León Barragán, Ana Mcalec, Marta Rocío León y Bryant Pineda; cuestionan una realidad que parece caerse a pedazos, inmersa en la tecnología y el progreso, pero cada vez menos empática. La mirada de los jóvenes sobre estos temas se expresa en este montaje y abre preguntas.
Un tema que pareciera conducir solo a un callejón sin salida va abriendo ante nosotros una perspectiva distinta. Los vínculos, la capacidad de apreciar la belleza y lo colectivo es tal vez lo que realmente nos hace humanos y a ello no podemos renunciar.
Aquí te decimos tres razones por las cuales ver Humanos no.
1. El texto de Luis Eduardo Yee es potente, reflexiona sobre temas como el desencanto, el futuro incierto, la alienación y la persecución del éxito material. Habla de la posibilidad de un mundo mejor, sin imposiciones. Parte de la palabra, hace uso de lo poético y lo coloquial, con pasajes divertidos y otros de gran profundidad. A pesar de que parte de una premisa cargada de pesimismo, detrás de él se oculta una luminosa esperanza.
2. La actoralidad como elemento central. El elenco, con apenas algunas lámparas de piso y de mano, con una máquina de humo y con música, nos habla del manifiesto de este “diminuto quinteto precoz” –como se hacen llamar los jóvenes–, todo se apoya en sus capacidades actoral y corporal. Vemos a intérpretes que mantienen la vitalidad de ir comenzando su camino en las tablas, pero al mismo tiempo van perfeccionando y absorbiendo la experiencia en escena.
3. Una compañía integrada por jóvenes que habla de temas que los tocan. La exigencia de un escenario con tan pocos elementos y un texto que desarrolla ideas es grande. El elenco de esta obra logra –como un grupo compacto– responder a esta exigencia y lanzar preguntas que les tocan y les preocupan.
Así que ya lo sabes, si te gustan los montajes que dan gran importancia a la palabra como vehículo, y disfrutas del teatro independiente, realizado por una compañía de actrices y actores jóvenes, Humanos no, de la compañía Malheridxs Teatro, es una obra que seguramente disfrutarás.
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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Cortesía de la producción.










